domingo 26 de febrero de 2012

Mayordomía y Misión de la Iglesia en tiempos de idolatría económica. Hechos 3.1-10

Este texto bíblico nos permite hacer una reflexión sobre la relación entre mayordomía y misión de la iglesia en la situación actual de nuestro mundo donde se imponen criterios economicistas para definir planes y programas en los gobiernos, en las empresas e incluso en las iglesias. Hoy en la esfera pública y privada se apela a criterio económicos para imponer políticas que reducen la inversión social, el empleo y las organizaciones cristianas usan estos criterios para definir la forma como funcionar y realizar sus programas para anunciar el evangelio en nuestra sociedad. Este criterio economicista que es aplicado en todas las esferas de la vida lo explica muy bien la confesión de Accra cuando dice que el modelo económico que se impone en el mundo incluye una ideología que aduce que no hay alternativas fuera de él y exige una cadena interminable de sacrificios a los pobres y a la creación. Promete la falacia de salvar el mundo mediante la creación de riqueza y prosperidad, se atribuye la soberanía sobre la vida y se exige una lealtad total que equivale a idolatría.

Esta afirmación de las iglesias reformadas en Accra, muestra la realidad del modelo económico actual que intenta tener cautivos a todos los seres humanos y se disputa el lugar de ser el dios que tiene la soberanía sobre la vida prometiendo salvación para que le seamos fieles y lo adoremos. Muchos cristianos han caído bajo la dominación del dios de este mundo y aplican sus políticas económicas pensando que sirven al Dios verdadero. Esto produce prácticas de idolatría sin que nos demos cuenta. Para los protestantes y evangélicos el tema de la idolatría está relacionado con adorar imágenes y en esto aparentemente no tenemos ningún problema ya que hemos sacado todas las imágenes de nuestros templos. Pero Calvino nos alerta que la idolatría también incluye adorar o servir a ideas o como dice la confesión de Accra a ideologías que se convierten en guías de nuestra vida a las cuales somos fieles y adoramos creyendo que son dadas por Dios.

En esta perspectiva estas ideas o ideología economicista que intentan ocupar el lugar de Dios como no están representadas en imágenes, creemos que no estamos siendo idolatras pero cuando analizamos nuestra sociedad estas ideas se enseñan, se predican y se aplican en todas las esferas de nuestra sociedad. Hay muchos ejemplos pero por el tema de hoy, solo compartiré una, pero ustedes pueden pensar en otros y verán que los encontraran. Cuando hablamos de mayordomía generalmente pensamos en la búsqueda de dinero para los programas de evangelización, de educación y sociales de la iglesia. Esta forma de pensar donde se necesita dinero para poder cumplir con nuestra misión nos pone en función solo del dinero. Reconocer que necesitamos dinero para los programas de la iglesia no es malo. El problemas está cuando el dinero se convierte en el centro de lo que define lo que la iglesias hace. De esta forma quienes tienen o manejan el dinero se convierten en las personas más importantes de nuestra sociedad e iglesias a las cuales tenemos incluir en los cuerpos que toman decisiones y seguir sus orientaciones ya que son quienes saben como buscar y administrar los recursos económicos. A partir de esta realidad muchas iglesias y organizaciones cristianas no ven necesidad de pastores, educadores o evangelizadores sino administradores que sepan conseguir recursos o hacer buenos negocios.

Una reflexión de esta realidad a partir del texto bíblico de Hechos 3 nos hace ver que el evangelio se comenzó a anunciar en un contexto donde se vivía una situación similar a la de nuestro tiempo donde se imponían criterios economicistas para definir incluso quien podía ingresar al templo a orar y adorar a Dios. En este texto Pedro y Juan iban al templo para la oración pero se encuentran que a la entrada de este había una paralitico que era puesto allí todos los días para pedir limosnas. Entre los judíos ir al templo significaba que, además de ir a orar y adorar a Dios también debían llevar las ofrendas, que mas que ofrendan eran como un impuesto que garantizaban la buena relación con Dios. Para los judíos sin dar ofrendas no se podía tener buena relación con Dios. El paralitico en esta perspectiva representa a las personas sin recursos económicos que no pueden ni siquiera entrar al templo a orar por su salud ya que no tienen nada que ofrendar sino que necesitan de una limosna que solo le alcanza para sobrevivir sin la esperanza que Dios los puede sanar.
El evangelio que enseño y vivió Jesús permite a Pedro y Juan romper con esta idea economicista del templo y mostrar que Dios actúa en nuestro mundo a partir de otros criterios donde el centro es la salud y la vida plena que Dios desea para todos los seres humanos. A partir de este texto y del tema de esta reflexión sobre la relación entre mayordomía y misión de la iglesia resalto los siguientes criterios:
La misión de la iglesia no se hace con oro y plata. El paralitico pide una limosna, Pedro lo miró fijamente, le dice míranos. El paralitico espera recibir algo, pero Pedro le dice: “No tengo plata ni oro…” Podemos ver que Pedro rompe con la idea tradicional común cuando alguien nos pide. Muchas veces ni si quiera miramos a quien nos pide una limosna y Pedro no solo lo mira sino que además pide que el paralitico lo mire a él. De esta forma Pedro entra en una relación diferente con el paralitico. Pedro es claro cuando dice que esta relación no estará mediada por el dinero ya que no tiene oro ni plata. Como Pedro la iglesia tiene que tener claro que la relación con las personas a quienes las va anunciar el evangelio no esta mediada o definida por el tener, pedir o dar dinero. 

Al hacer misión la iglesia da de lo que tiene. Pedro es claro en que dará de lo que tiene y le dice al paralitico: “En el nombre de Jesucristo levántate y camina”.[1]  Y lo toma de la mano derecha y lo levantó. De inmediato al paralitico se le robustecieron los pies y los tobillos, se levantó de un salto, comenzó a caminar y entro con ellos a templo saltando y alabando a Dios. De esta forma Pedro afirma que lo único que tiene para dar es seguir haciendo lo que hizo Jesús. Aquí podríamos decir que Jesús solo se dedico a sanar a los enfermos pero podemos caer en el peligro de poner en el centro a los grandes predicadores y sanadores que convierten el anuncio del evangelio en un negocio muy lucrativo y caemos nuevamente en una lógica economicista. En esta perspectiva podemos afirmar que si la iglesia da de lo que tiene, esto es seguir ejemplo de Jesús su misión no dependerá de la cantidad de recursos económicos que tenga sino de la capacidad que tenemos como cristianos para seguir imitando la vida de Jesús. En esta perspectiva:     
La misión de la iglesia consiste en ayudar a levantar al paralitico para que camine por si solo y se integre la sociedad. De acuerdo con esto, Pedro no solo está sanando a una persona, está además, siguiendo el ejemplo de Jesús que cuestionó al templo como lugar donde se imponía una lógica economista que excluía y marginaba a muchas personas que no tenían recursos económicos, así, Pedro y Juan no se guían por la lógica de templo sino que establecen una relación diferente con el paralitico que permite que este pueda entrar al templo caminando por si mismo para adorar a Dios. De esta forma se rompe con la idea economicista del templo y el paralitico se integra a la vida de su sociedad.

Para concluir en la perspectiva de nuestro tema de reflexión sobre la relación entre mayordomía y misión de la iglesia y a partir del texto bíblico que hemos estudiado tenemos que invitar a la iglesia a no seguir pensando la mayordomía en términos de búsqueda de recursos económicos. En nuestro mundo tener recursos económicos no siempre garantiza que haremos más y mejor las cosas. La lógica económica que se impone en el mundo lo que muestra es que quienes tienen dinero producen exclusión, no les interesa las relaciones, la participación social ni el trabajo de la gente ya que solo les interesa mantener e incrementar las ganancias. También conocemos iglesias que tienen garantizado su presupuesto para los próximos años pero a pesar que tienen dinero no logran tener una presencia significativa en su comunidad.

El texto bíblico nos enseña que la mejor mayordomía que podemos practicar los cristianos es dar de lo que tenemos, pero como no tenemos oro ni plata solo tenemos que estar revisando si tenemos a Jesucristo como modelo de nuestras vidas. Si Jesús no es el modelo que tenemos para vivir no podremos dar nada ni como iglesia ni como cristianos. La invitación a ustedes es a que revisen que están dando. Están intentando dar oro y plata o como Pedro están haciendo lo que hizo Jesús. Si están dando lo que Pedro dio al paralitico pueden estar seguros que esta iglesia se fortalecerá con una grana presencia y será testimonio del amor de Dios en nuestra ciudad.
El espíritu de Dios nos guie en esta revisión y compromiso de romper con los criterios economicistas que producen idolatría en nuestro tiempo y podamos dar como lo hizo Pedro y Juan.

Milton Mejía
Sermón predicado en la Cuarta Iglesia Presbiteriana de Barranquilla el 26 de febrero de 2012.



[1] Las citas textuales fueron tomadas de la Biblia de Nuestro Pueblo. Ediciones Mensajero. Bilbao, España, 2006.

lunes 2 de enero de 2012

SER BAUTIZADO PARA LA JUSTICIA. Mateo 3:13-17

Introducción

El evangelio de Mateo al narrar el bautismo de Jesús no solo está haciendo referencia al rito de purificación, muy común entre los judíos. Con este hecho Mateo ubica a Jesús en conexión con la memoria histórica de la liberación de su pueblo, con los movimientos de resistencia que aún se mantenían en su tiempo y con las esperanzas que tenían, sobre todo las personas más pobres del pueblo que anhelaban ser salvados y liberados por Dios del poder romano que los dominaba, oprimía y esclavizaba.

De esta forma, en este texto vemos como Mateo ubica a Jesús como una persona o un líder que participa en la historia de su pueblo; esto es que se integró en los movimientos sociales de resistencia y de búsqueda de alternativas para que se hiciera realidad la esperanza de justicia plena de Dios por medio del anuncio y la vivencia del evangelio.  

Análisis y comentario del texto

Según Schokel en este relato del Bautismo de Jesús se narra un hecho histórico con ayuda de elementos  de la apocalíptica. "De ella procede el rasgarse el cielo que hace posible la aparición del espíritu y la audición de la voz divina. De esta forma se obtiene un relato de vocación sapiencial-apocalíptica” (2006,1832). El hecho histórico es que Jesús fue bautizado por Juan. Según el historiador Josefo, Juan había enseñado a los judíos a adorar a Dios, a llevar vidas rectas y a practicar la justicia con otros, pero Herodes dio orden de que le matasen. Esto en razón que alrededor de Juan en el desierto comenzaron a reunirse grandes multitudes por causa de su predicación y Herodes se temía que su gran poder de persuasión sobre los hombres diese lugar a la rebelión. “Por lo tanto, decidió que sería mejor matarle antes de que se produjese un levantamiento. Juan fue llevado encadenado a la fortaleza de Macario y fue muerto en esa cárcel”. (Antigüedades Judías XVIII, 106). Esta referencia nos muestra algunas características del movimiento de Juan y nos ayuda a entender porque Jesús en varias ocasiones se refiere a su mensaje y acciones.

Mateo a este hecho histórico le agrega el elemento de la apocalíptica en la cual estaba soportada la esperanza de un gran sector del pueblo que esperaba la venida de un mesías y del reino de Dios. Este elemento es el que permite al cielo abrirse y que la presencia del Espíritu de Dios sea puesta en Jesús como el que hará posible esta esperanza. El texto nos ayuda a entender cuál es esta esperanza. En el dialogo que los dos tienen sobre quien debía ser bautizado Jesús, le dice a Juan “Ahora haz lo que te digo pues de este modo conviene que realicemos la justicia plena (3:15. La biblia del Pueblo de Dios). Otras versiones de la biblia dicen conviene que hagamos lo que es justo o lo que Dios desea.

Según Schokel en las palabras de Jesús a Juan que acalla la resistencia a Bautizarlo es que necesitamos encontrar el sentido profundo de este episodio en Mateo. Schokel explica este sentido de la siguiente manera: “El evangelista adelanta así uno de los temas fundamentales que, junto con el reinado de Dios, va a desarrollar a lo largo de todo su evangelio. La justicia de Dios no es otra cosa sino su voluntad de salvación gratuita ofrecida a todos sin discriminación, es esta justicia la que Jesús llevara a su plenitud en cada palabra y en cada gesto de solidaridad y de perdón con que acoger a los pobres, a los oprimidos” (2006. 1832).

De esta forma podemos entender que el bautismo de Jesús no es solo un rito sino que es una manifestación de un compromiso público donde Él está dispuesto a seguir anunciando y haciendo realidad la justicia plena de Dios para toda la humanidad pero especialmente para los más pobres y quienes sufren violencia y exclusión.           

Actualización

Hoy necesitamos repensar que significa ser bautizado ya que la tradición cristiana ha hecho énfasis en el rito del bautismo como un testimonio de vinculación con la iglesia y ha olvidado el sentido de esperanza y el compromiso con la realización plena de la justicia de Dios en el mundo. Por esta razón necesitamos recuperar esto que hemos olvidado para darle a nuestra vinculación a la iglesia el mismo sentido del bautismo de Jesús.

En esta perspectiva ser bautizados significa el testimonio público que estamos dispuestos a seguir a Jesús como parte de una comunidad de fe que se vincula a los movimientos sociales que buscan justicia para hacer posible la paz por medios no violentos en nuestro mundo. El Bautismo, así entendido deja de ser solo rito y se convierte en testimonio permanente de vida, esperanza y compromiso para anunciar el Evangelio de Paz a quienes sufren violencia, pobreza, discriminación y exclusión en nuestras sociedades.

Milton Mejía.
Teólogo presbiteriano, magister en estudios teológicos y cursos especializados en derechos humanos, enseña en el área de iglesia y sociedad en la CUR en Barranquilla, Colombia.

Referencia bibliográfica: Schokel, Luis Alonso (2006). La Biblia de nuestro pueblo. Ediciones Mensajero. Bilbao. España.

Publicado en: Meditaciones Bíblicas sobre ciclo de navidad: adviento-navidad-epifanía 2011-2012.

sábado 24 de diciembre de 2011

SALUDO DE NAVIDAD 2011 Y AÑO NUEVO 2012


La Navidad es tiempo de juntar lo diverso para crear un mundo donde todos y todas tengamos un lugar para vivir de manera digna.
La familia Mejía-Jiménez les desea buen tiempo de navidad, fin de año 2011 y un buen vivir durante el 2012.

miércoles 16 de noviembre de 2011

Oración pidiendo confianza en Dios

Dios en ti he confiado, tu ha sido mi fuerza y mi esperanza.
Dios en ti he puesto mi fe, tu ha sido mi camino y mi horizonte.
Dios la vida y enseñanzas de Jesús han sido motivación para vivir.
Dios tu espíritu ha sido compañía en momentos muy difíciles.

Pero Dios:
Hoy me siento sin fuerzas, con desesperanza y flaquea mi confianza en ti.
Por momentos no veo horizontes, ni caminos por donde ir y siento falta de fe.
Jesús parece solo una persona de pasado y no imagino que haría si viviera hoy.
Siento cada día más difícil, necesito la compañía y el consuelo de tu espíritu.

Dios por tu misericordia, por tu amor y por tu gracia te suplico que:
Renueves mi confianza en ti, dame nuevas fuerzas y mantén mi esperanza.
Dame un poco de fe, muéstrame nuevos caminos y horizontes a donde ir.
Llámame a donde deba ir y permíteme servir como uno de tus hijos.
Que tu espíritu me renueve para ser consolado y poder consolar.

Barranquilla, 10 de noviembre de 2011

viernes 4 de noviembre de 2011

Oración de Confesión

Dios escucha mí oración y ten de mí misericordia.
Tú conoces como soy, mis acciones pasadas y presentes.
Perdona todo lo hice pensando que estaba haciendo bien.
Perdóname por el daño que he hecho a muchas personas.
Por piedad, perdona todos mis pecados y ten de mi misericordia.

Dios escucha mi clamor y ten de mí compasión.
Tú conoces mis pensamientos desagradables, desesperanzados y malos.
Perdóname por creerme lo que no soy, y ser lo que tú no has querido.
Perdona por cerrarme a lo diverso y a lo nuevo de tu espíritu.
Por piedad, perdona todos mis pecados y ten de mí compasión.

Dios escucha mi suplica y no me abandones.
Tú conoces mis sentimientos de desesperanza, de tristeza y de dolor.
Perdona mi falta de fe, mi desmotivación y no sentir fuerzas para andar.
Perdona mi ceguera que no me permite ver lo que tú me deseas mostrar.
Por piedad, perdona todos mis pecados y no me abandones.

Barranquilla, 2 de noviembre de 2011

jueves 21 de abril de 2011

Vivir la entrada de Jesús a Jerusalén, Mr. 11:1-11

Los cristianos iniciamos hoy la celebración de una nueva semana santa. El texto bíblico con el que recordamos esta celebración es la entrada de Jesús a Jerusalén. Este es un relato que está en los cuatro evangelios, al que muchos llaman la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén donde los discípulos y el pueblo lo exaltan como el mesías o el rey esperado. La pregunta es ¿Cómo ayuda este texto para vivir nuestra fe hoy? o en otras palabras ¿Cómo podemos vivir hoy la entrada de Jesús a Jerusalén? De acuerdo a como respondamos esta pregunta este día de la semana santa se puede quedar en solo una celebración o nos puede ayudar a entender que en la vida, Jesús en muchos momento puede estar entrando en nuestro sociedad y como los discípulos tenemos que saber qué hacer ante la diferentes posibilidades que tenemos.

Cuando analizamos el texto y el tiempo en que vivió Jesús nos damos cuenta que el pueblo esperaba un mesías que los salvara de la situación de dominación a la que estaban sometido por los romanos. El texto de Marcos dice que la gente gritaba “Bendito el reino de nuestro padre David que llega”. Por esta frase sabemos cuál era el imaginario del pueblo del rey que esperaban. El pueblo esperaba un rey como David y un reino como el que David construyo. Pero si analizamos la forma como Jesús entra a Jerusalén nos damos cuenta que él tiene otra idea del mesías. Analizar las ideas que tiene el pueblo y la que tiene Jesús del mesías es importante ya que eso nos permite darnos cuenta que los imaginarios de la gente no son los mismos a los de Jesús.

La gente esperaba un mesías-rey como David quien fue el símbolo del guerrero que conquistó muchos pueblos y construyó un gran reino. La gente tenía en su mente la imagen de un rey guerrero que viniera a combatir y a expulsar a los romanos de sus tierras. Jesús no tiene esta idea del mesías. La idea del mesías guerrero ya ha sido cuestionada por los profetas y Jesús se ubica en esta perspectiva profética. Jesús no entra a Jerusalén de acuerdo a las ideas de un sector del pueblo sino de acuerdo a como lo anunciaron los profetas. Zacarías 9:9-10 dice que el rey es justo, humilde, victorioso y llegara montado en un burrito para destruir los carros, los caballos y los arcos que se usan para la guerra.

Comparar el imaginario de la gente y de Jesús sobre el mesías nos vuelve a nuestra realidad para preguntarnos ¿cuáles son nuestros imaginarios de la forma como creemos que Dios actúa? y ¿Cómo realmente está actuando Dios? Creo que vivir hoy la entrada de Jesús a Jerusalén tiene que ver con contestar estas preguntas.

Así como los Judíos esperaban un mesías que los liberara de los Romanos, La gente hoy anhela que Dios actué para salvarles de sus problemas. Pero tenemos muchas ideas de la forma como Dios debe actuar. Pero igual que en el tiempo de Jesús estas ideas no son las mismas de Dios. En el texto Jesús rechaza la idea de ser un rey guerrero que domina por medio de las armas y se presenta como un mesías justo y humilde que destruye las armas para producir la paz. Parece que la gente no entiende la propuesta de Jesús y prefieren seguir con sus ideas.

Por esta razón para vivir hoy la entrada de Jesús a Jerusalén tenemos que preguntarnos ¿Cuáles son los imaginarios y las ideas que tenemos de la forma puede actuar Dios hoy? Siguen siendo estas las mismas que tenia la gente en Jerusalén que esperaban un rey guerrero o Dios nos está mostrando que él sigue actuando como Jesús, quien dio ejemplo de ser justo, humilde y producir paz entre los seres humanos y las naciones.

Para empezar a vivir esta semana santa con sentido necesitamos entender que Jesús nos está invitando a no dejarnos llevar por las ideas que mucha gente tienen de la forma como Dios actúa que no están de acuerdo con los planes de Dios para la humanidad. Hoy tenemos el problema que los medios de comunicación nos imponen ideas e imaginarios de Dios y de la vida que no están acorde a la forma como nos enseñó y vivió Jesús. Hoy nos dejamos llevar por ideas que imponen la forma como debemos decidir y actuar. Ante esta realidad como cristianos tenemos la tarea de revisar nuestros imaginarios de la forma como Dios actúa para no engañarnos a nosotros mismos con falsas ideas de Dios.

Vivir hoy la entrada de Jesús a Jerusalén es no dejarnos llevar por ideas generalizadas que tiene la gente de Dios sino estudiar y aprender de la vida Jesús quien nos está mostrando cuales son los planes y el desea Dios de nosotros. De esta forma la semana santa dejara de ser solo un rito que celebramos cada año y se convertirá en un tiempo permanente para discernir donde está actuando Dios y para fortalecer nuestro compromiso de fe en la sociedad en que vivimos.

De esta forma la semana santa nos permitirá transformar nuestra mentes que están siendo afectadas por quienes hoy dominan nuestra forma de pensar y seremos libres para ver y comprometernos con las acciones de Dios en nuestra sociedad.

Milton Mejía
Predicación en la Iglesia Presbiteriana las Nieves.
Celebración de la entrada de Jesús a Jerusalén, abril de 20011.

lunes 21 de marzo de 2011

Tiempo permanente de prueba. Mateo 4:1-11

Durante esta semana los cristianos iniciamos el tiempo de la cuaresma. La cuaresma es un tiempo de reflexión y preparación para renovarse y vivir compromisos más radicales al servicio de Dios y de su proyecto de esperanza de vida plena o de resurrección-liberación para la humanidad. El texto de Mateo 4:1-11 nos muestra de manera paradigmática lo que es el tiempo de cuaresma. Según algunos biblistas este texto es uno de los más elaborado tanto literaria como teológicamente ya que en él se incluyen elementos de la vida cotidiana relacionados con el proyecto escatológico de Dios donde la fe y la esperanza es puesta a prueba.

Según el texto Jesús acaba de ser reconocido como hijo querido de Dios, después de esto movido por el Espíritu se retiró al desierto para ser tentado o puesto a prueba por el diablo. Este retiro incluía ayunar durante cuarenta días. El desierto y el numero cuarenta son símbolos del éxodo que vivió el pueblo Israel durante cuarenta años en el desierto. Con esta referencia lo primero que necesitamos tener en cuenta al leer el texto es su gran significado teológico cargado de símbolos en relación con la vida del pueblo de Dios. En otras palabras el símbolo como muchos piensan no es solo una construcción literaria o espiritual sino que parte, incluye la realidad y está en función de la vida. En nuestro texto el símbolo es la vida de Jesús que tiene como antecedente la historia del pueblo de Israel en el desierto y para Mateo la vida y la realidad del nuevo pueblo de Dios, o podríamos decir también la iglesia.

Normalmente se interpreta que son tres las tentaciones que se le presentan a Jesús. La primera es el milagro de convertir las piedras en pan, la segunda el poner a prueba el poder protector de Dios y la tercera el ofrecimiento de los reinos del mundo para tener poder. Estas son generalmente espiritualizadas, de esta manera las separamos de nuestra vida cotidiana y no podemos relacionarlas con las tentaciones que tenemos hoy día. Para relacionar las pruebas que vivió Jesús con nuestra vida debemos partir entonces de la realidad del Jesús, del pueblo de Israel y de la nuestra. Analicemos estas:

Para Jesús la prueba aparece al final de los cuarentas días de ayuno. La realidad de Jesús es que después de ayunar tanto tiempo siente hambre y es entonces cuando se acercó el tentador a proponerle que convierta las piedras en pan. La realidad de sentir hambre y ver que no se tiene nada que comer hace que aparezca la prueba o la tentación.

La realidad y la reacción del pueblo de Israel en el desierto cuando tuvo hambre la encontramos en éxodo 16:2.

“La comunidad de los Israelitas protestó contra Moisés y Aarón en el desierto diciendo: ¡Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en Egipto, cuando nos sentábamos junto a la olla de carne y comíamos pan hasta hartarnos¡ Nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda una comunidad.”

La realidad del pueblo de Israel en el desierto fue que cuando sintió hambre prefirió volver a la esclavitud en Egipto que seguir en el camino que le llevaría a constituirse como pueblo con su propia tierra para lograr vivir con dignidad y con libertad.

Después de ver la realidad de Jesús y del pueblo de Israel en el desierto donde surgen las pruebas que le presenta el tentador las preguntas para nosotros es ¿cuál es nuestra realidad donde vivimos las pruebas o tentaciones diarias? ¿Hemos sentido hambre en algún momento como la sintió Jesús después de ayunar o como la sintió el pueblo de Israel en el desierto? ¿Cuál ha sido nuestra reacción ante el hambre que hemos experimentado?, ¿Que hemos sentido o al ver que el salario o los pocos recursos que recibimos no nos alcanzan para comer durante todo el mes?

El hambre como símbolo de una realidad de todos los tiempos es muy significativa. Según la organización de las Naciones Unidad para la agricultura y la alimentación hay 925 millones de personas con hambre en el mundo y un niño muere cada seis segundos por problemas de desnutrición. El hambre es una realidad del pasado y del presente que produce reacciones o tentaciones. ¿Han conocido ustedes personas que ganan salarios que no les permiten satisfacer la necesidad básica del hambre pero no tienen otra opción que agradecer a su empleador por lo poco paga? ¿Han conocido o han tenido la experiencia de tener que hacer o aceptar hechos desagradables solo por suplir una necesidad como el hambre u otra parecida?

Cuando nos ubicamos en la realidad del hambre que motivó la tentación de Jesús y que produjo la reacción del pueblo de Israel de desear volver a la esclavitud en Egipto descubrimos que el texto bíblico nos interpela. Entonces podemos entender la relación entre el símbolo de la tentación con nuestra realidad. Desde esta perspectiva la tentación permanente en nuestra vida es que ante las necesidades vitales como el hambre u otras similares que tenemos renunciemos a la dignidad para vivir como esclavos de soluciones fáciles, o de la fama y del poder justificando esto en argumentos de servicio a Dios. Como podemos observar en el texto, las tentaciones se dan a partir buenas intenciones como suplir una necesidad como el hambre, mostrar que Dios tiene poder de cuidarnos y el tener reconocimiento o poder sobre reinos del mundo.

En el texto Jesús nos enseña que las pruebas o tentaciones no se dan ante hechos que pueden ser buenos y malos sino ante necesidades vitales que tenemos que resolver donde muchas de estas propuestas de soluciones están llenas de buenas intenciones. Ante estas Jesús nos da ejemplo que necesitamos una fe fuerte y un firme compromiso de vivir de acuerdo con el proyecto de Dios para no renunciar a nuestra dignidad, a la libertad y a la esperanza de vida plena y abundante para nosotros y para toda la humanidad.

Milton Mejía
Barranquilla, 13 de marzo de 2011
Sermón predicado en la Iglesia Presbiteriana la Cruz