viernes, 14 de agosto de 2009

Acuerdo Humanitario y Derechos Humanos para Construir Posibilidades de Paz

Los sectores y organizaciones sociales, sectoriales y religiosas que estamos en contra de la guerra y de las falsas concepciones de la paz nos resistimos a vivir en una realidad donde se recurre a la opinión pública mayoritaria de las encuestas y a los golpes militares contra los grupos armados para dar legitimidad una política de seguridad democrática que no ha logrado resolver los problemas estructurales de pobreza e impunidad en Colombia.

Nuestra ciudad es un ejemplo de cómo en medio de un discurso triunfante de la seguridad democrática los Barranquilleros no nos sentimos seguros ya que los grupos armados que se disputan la ciudad, como la han reconocidos las autoridad, tienen la capacidad de asesinar a cuatro o cinco personas en menos de 24 horas como sucedió en las últimas semanas. En relación a la pobreza los medios mostraron el fin se semana pasado que batimos record en inscribir más de 57 mil familias al programa de subsidios de acción social. Con esto algunos sectores intentan mostrar la bondad del gobierno cuando en realidad lo que se demuestra es que la pobreza sigue creciendo en nuestra ciudad.

Las organizaciones de derechos humanos en una reunión reciente con las autoridades distritales, departamentales y nacionales manifestaron su preocupación por el aumento de las amenazas por parte de las Águilas Negras contra los líderes de los diversos sectores sociales, sindicales, periodistas y de derechos humanos. Ante estos hechos las autoridades han afirmados que las Águilas negras no existen en la ciudad y que las amenazas podrían ser auto amenazas. Esta situación no permitió que se instalara la mesa de garantías para los defensores de los derechos humanos en el departamento.

Líderes de iglesias de la Red Ecuménica de Colombia manifestaron recientemente que nuestro país está viviendo un profundo quiebre ético donde se impone la negación del conflicto armado mientras se recurre a la amenaza de los grupos guerrilleros para ocultar la corrupción y justificar los violación de los derechos humanos. En este contexto quienes defienden los derechos humanos y trabajan por la paz son presentados generalmente como amigos o colaborador del terrorismo mientras que los victimarios aparecen en la opinión pública como héroes y mesías que nos están salvando de las amenazas terroristas nacional e internacional.

Estas manifestaciones de pobreza y violencia nos demuestran que los sectores sociales que participamos en esta cumbre si deseamos hacer un aporte para construir posibilidades de paz tenemos que hacer un trabajo fuerte para romper con la imposición de lo que se ha empezado a llamar “el estado de opinión” que pretende tomar el lugar del Estado social de derechos que tiene su soporte en la constitución política colombiana. El estado de opinión que se intenta imponer no solo está rompiendo con el estado social de derecho sino también pretende cambiar elementos básicos de la democracia donde hay rotaciones de personas en el ejecutivo y se mantiene un balance de poderes en las diferentes instancias del estado.

Ante este panorama de inseguridad en que vivimos, del crecimiento de la pobreza y del peligro en que se encuentra lo poco que aun nos queda de democracia creo que tenemos las siguientes tareas como sectores sociales:

Es urgente trabajar por un acuerdo humanitario amplio donde participemos todos los sectores sociales para atender la crisis de la población desplazada por la violencia, de los secuestrados, de quienes están encarcelados de manera injusta y de la pobreza generada por los problemas de inequidad social y económica que tiene el país. Este acuerdo humanitario no debe ser considerado como una bondad del gobierno y de los grupos armados sino como la condición mínima y urgente para responder a las necesidades de quienes más sufren las diferentes formas de violencias y la injusticia en Colombia.

Este acuerdo humanitario debe ser la base para avanzar en un plan nacional e internacional para garantizar de manera integral los derechos humanos para todos los colombianos y colombianas que permita la construcción de una paz que esté soportada en la justicia y en la equidad. La experiencia nos ha mostrado que si en los procesos de negociación no se aborda de manera seria el tema de la plena implementación y la garantía de los derechos humanos los ciclos de violencia se reeditaran de maneras más sofisticadas y con mayor perversión.

En este proceso de trabajar por un acuerdo humanitario y en un plan para garantizar los derechos humanos tenemos que incluir a la cooperación internacional y coordinar con las organizaciones y comunidades solidarias que están trabajando por crear alternativas al sistema mundial que ha creado la crisis humana y ecológica que estamos viviendo y que demuestra que este sistema es insostenible. Juntos como organizaciones de la sociedad civil nacional e internacional tenemos que exigir coherencia y acciones reales para que los gobiernos y las organizaciones internacionales de los Estados garanticen los derechos humanos.

Hoy estamos viendo como esta incoherencia es evidente. Muchos sectores de la sociedad veíamos muchas esperanzas el discurso de la nueva administración de los Estados Unidos para ser más exigente con el respeto a los derechos humanos. Dado el fracaso de la estrategia militar y de fumigaciones del plan Colombia esperábamos mas acciones para fortalecer la búsqueda de justicia, la reparación a las víctimas y la generación de empleo para que los campesinos tuvieran alternativas al cultivo de la hoja de coca. Vemos que va a suceder todo lo contrario. Será más grande la inversión y la presencia militar ahora en siete bases en Colombia para resolver problemas que se ha demostrado no se solución por esta vía. De hecho ya estamos experimentando los conflictos que se están generando a nivel regional y tememos que el conflicto interno tomara nuevas formas ya que se recurrirá al rechazo de la presencia militar de los Estados Unidos en nuestro país para seguir justificando la guerra.

Junto al trabajo nacional e internacional por una paz que tenga como soporte un acuerdo humanitario y en derechos humanos tenemos que implementar una estrategia para lograr construir una opinión pública favorable a un acuerdo humanitario y a los derechos humanos. Creo que el quiebre ético que vivimos está logrando imponer una metodología de solución de los conflictos personales y grupales por la vía de la eliminación física del otro lo cual hace que cada día crezcan las manifestaciones de intolerancia y las personas y comunidades se toman la justicia por su cuenta.

Para concluir es importante que en esta cumbre afirmemos que la única forma de lograr una paz duradera y soportada en la justicia es que la construyamos sobre las bases de una profunda sensibilidad y compromiso humanitario para atender a las víctimas de la pobreza y la violencia. Mientras atendemos a las victimas debemos crear las condiciones para que se implementen y se garanticen los derechos humanos y la plena participación de todos los sectores sociales y políticos en la construcción del país que soñamos y deseamos hacer realidad para nosotros y para las futuras generaciones. Junto a todo esto necesitamos reconstruir valores como la tolerancia y la capacidad de resolver los conflictos y las diferencias por medio del dialogo y la negociación social y política.

Milton Mejía
Cumbre Social y Política del Atlántico
Barranquilla, 13 de agosto de 2009

viernes, 31 de julio de 2009

Jesús Enseña a Compartir, Marcos 6:30-45

Cuando leí el texto bíblico de Marcos 6 del leccionario para preparar la predicación no pude evitar que a mi mente llegaran dos noticas que me sorprendieron e indignaron en los últimos días. Varios noticieros mostraron que los campesinos productores de leche en Antioquia tenían que votar esta ya que las empresas procesadoras no se la estaban comprando. Uno de los noticieros inmediatamente mostro la noticia que un niño indígena murió por desnutrición y alerto que además hay un grupo de niños en peligro de morir por la misma situación. Estas noticias inmediatamente hicieron que me preguntara ¿cómo es posible que campesinos tengan que votar leche mientras niños se mueren de desnutrición y hambre?

Parece que muchas personas se hicieron esta pregunta y los noticieros entrevistaron a varias para preguntarles sobre lo que estaba sucediendo. Una de las personas entrevistados fue un campesino quien dijo tenían que votar la lecha ya que si la regalaban nadie se la compraría. Creo que el texto bíblico de hoy puede decirnos algo sobre un hecho como este para ayudarnos a las iglesias a entender mejor cuál es la misión que tenemos en una sociedad que tiene que votar la comida mientras niños se mueren de hambre. Veamos lo que dice el texto bíblico.

Marcos nos muestra una multitud que sigue Jesús. Según Marcos Jesús siente lastima o compasión por la gente y los ve como ovejas sin pastor. Los exegetas no han podido ponerse de acuerdo como traducir esta palabra griega ya que ni lastima ni compasión recogen lo que esta significa. Lo que Jesús siente le hace ver el dolor y el sufrimiento de la gente pero no pude quedarse sin hacer nada ante el dolor y el sufrimiento. Lo que Jesús siento lo obliga a actuar y a hacer algo por la gente para que ellos resuelvan su situación de manera permanente.

De acuerdo con esto Jesús inmediatamente empieza a enseñarles muchas cosas. Marcos no nos dice que la enseño Jesús a la gente pero dice nos dice que la gente se quedo con El hasta muy tarde y los discípulos preocupados por esto le dicen a Jesús que despida a la gente para que vayan a los pueblos vecinos a comprar comida. Jesús sorprende a los discípulos y les dice “Denle ustedes de Comer”. Ante esta orden los discípulos responden: “tendríamos que comprar pan por doscientos denarios para darles de comer”. Lo primero que tenemos que resaltar es que Jesús no solo enseña sino que también ve que la gente tiene hambre y pide a los discípulos que le den de comer.

Creo que los discípulos estaban muy emocionados viendo a Jesús enseñarle a la gente pero cuando Jesús les dice que les den de comer, ellos actúan de acuerdo a la lógica económica del tiempo de Jesús la cual no ha cambiado mucho en nuestros días. Esta lógica es que la mayoría por no decir todas nuestras necesidades y problemas se resuelven con dinero para poder comprar. Ustedes que piensan, ¿es nuestra lógica igual a la de los discípulos? Muchos de nuestros planes o deseos de ayudar se quedan solo en bueno planes o buenas intenciones cuando nos damos cuenta que no tenemos dinero para poder comprar.

Les invito para que veamos como Jesús nos muestra que es posible cambiar esta lógica. Este relato está en los cuatro evangelios y que marcos los tiene dos veces es conocido muy comúnmente como la multiplicación de los panes y los peces pero leamos el texto y en ninguno se dice que Jesús hizo una multiplicación de panes y peces. La idea de la multiplicación ha sido la interpretación que le han dado muchos cuando leen este texto de acuerdo con la lógica de nuestro sistema económico que tiene como uno de sus principios la multiplicación. Nuestra económica tiene como principio fundamental la multiplicación del dinero o dicho de otra forma de las ganancias.

Para multiplicar el dinero la economía ha usado una gran cantidad de formas con las cuales destruye al ser humano y está destruyendo la creación de Dios. La noticia de esta semana es una pequeña muestra de cómo funciona la economía. El problema no es la falta de alimentos y la economía nunca piensa en cómo dar de comer o compartir con la gente. Nuestra economía solo piensa en cómo incrementar o multiplicar las ganancias y para multiplicar la ganancias tienen que pagar menos a los trabajadores, está destruyendo la naturaleza y en los últimos años ha usado la especulación y el cobro de intereses sobre intereses.

La crisis económica mundial es una muestra que esta economía no puede seguir actuando de la misma manera ya que en su afán de multiplicar las ganancias se llego a un punto que el valor contable o financiero de las cosas no coincidía con su valor real. Les doy un ejemplo para que entiendan mejor. El banco le presta a una persona 50 millones para comprar una casa. Esta persona no puede pagar y a su deuda le empiezan a cobrar intereses sobre intereses. Al poco tiempo la persona debe 70 u 80 millones que el sistema financiero registra como ganancias pero que como la persona no podrá pagar el banco solo podrán quitar la casa cuyo valor no es el mismo de la deuda.

Jesús nos muestra otro camino. Jesús no pregunta cuánto dinero tenemos o cuánto dinero tiene la gente. Jesús pregunta ¿cuántos panes tienen? Jesús rompe con la lógica que todo se resuelve con el dinero y recupera la lógica del valor real de lo que tenemos. Para Jesús importa el pan que tenemos y pide a los discípulos que averigüen esto. Y los discípulos encuentran que hay cinco panes y dos peces. Algunos comentaristas suman y dicen que 5 más 2 es siete lo cual significa totalidad y que lo que hay alcanza para todos.

La suman que hacen algunos para hacernos pensar en el símbolo no pueden hacernos perder de vista lo que Jesús hace. En primer lugar organiza a la gente, después bendice los panes y los peces, luego los parte y los da a los discípulos para que estos sirvieran y los repartieran a toda la gente. Organizar a la gente, dar gracias a Dios, partir, servir y repartir produce el milagro que haya suficiente para que todos queden satisfechos. Jesús hace un milagro ya que nuestra sociedad tiene una lógica que no permite a la gente que se organice, que sea agradecida, que parta y comparta. La lógica de nuestra sociedad es que cada cual sobreviva como pueda, esto genera egoísmo, competencia y que acumulemos dinero para asegurar nuestro futuro y el de nuestra familia. Cuando rompemos con la lógica como funciona nuestra sociedad podemos hacer milagros.

Como iglesias estamos llamados no solamente a enseñar la palabra a un pueblo que anda como oveja sin pastor, también estamos llamados a participar o apoyar para que la gente se organice y logre romper con la lógica de nuestra sociedad donde solo el dinero resuelve nuestras necesidades. La Iglesia necesita dar ejemplo y enseñar a la gente que es posible partir, repartir o compartir. Si logramos esto no veremos más noticias como las de esta semana que mientras unos votan alimentos niños mueren de hambre. Si aceptamos el llamado de Jesús haremos milagros con lo que tenemos.

miércoles, 22 de julio de 2009

Pedir a Dios por un Espiritu Humanitario en Colombia

Durante las últimas semanas hemos escuchado noticias que nos alegran ya que creemos que por fin pronto estarán libres 4 o 5 militares del grupo que están en poder de la FARC, algunos de los cuales tienen más de 10 años de estar en su poder. Pero la alegría dura poco ya que desde hace 4 meses venimos escuchando los anuncios de la FARC que harán liberaciones y las respuestas del gobierno donde primero niega y después autoriza la participación de Piedad Córdoba en compañía de la Iglesia Católica y de la Cruz Roja Internacional.

Los medios de comunicación dan la sensación que las liberaciones se realizaran pronto pero estas no suceden ya que no muestran la tensión real de lo que está sucediendo. Al respecto recuerdo que hace algunas semanas subscribí una carta donde un grupo de sacerdotes, religiosas y líderes espirituales invitaban a cristianos de las diferentes iglesias unirse a Colombianos y Colombianas por la Paz. Los sacerdotes, religiosas y líderes cristianos dicen en su carta entre otras cosa lo siguiente: “Sabemos, por la historia del conflicto colombiano y de otros conflictos similares en el mundo, que la confrontación armada, cierra la puerta a iniciativas ético-políticas que llevan a la paz justa y digna. Sabemos también, que la guerra existe a pesar nuestro, pero que su “humanización” es un imperativo ético-moral y un paso inaplazable para disminuir sufrimientos, evitar daños irreparables y generar las confianzas necesarias para emprender el proceso de paz verdadera que anhelamos y que el Evangelio nos exige.

Este grupo me hizo pensar en el gran aporte que ha realizado Colombianos y Colombianas por la Paz para que varias de las personas que estaban cautivas por la FARC estén hoy disfrutando de la libertad. Esta labor humanitaria nos permite espacios para otra lógica, lenguaje y acciones diferentes a las de la guerra de quienes participan en la confrontación armada que estamos viviendo. Por esta razón firme su carta para unirme a ellos y ellas e intentar como cristiano y colombiano participar en la labor de humanización del conflicto y así mantener la esperanza que lograremos una paz a partir del dialogo y la negociación política.

Creo que los cristianos tenemos mucho que aportar en una labor humanitaria como la que intentan realizar Colombianos y Colombianas y por la Paz por lo que me alegra en gran manera que el presidente haya autorizado a la Iglesia Católica a participar en el proceso de liberación. Pero de nuevo mi alegría dura poco ya que hace más de dos semanas se hizo este anuncio y aun el proceso no se inicia. Los medios de comunicación nos dicen que la FARC no se ha pronunciado sobre la participación de la iglesia católica y que Piedad está pendiente de una reunión con el gobierno para organizar la logística que permita las liberaciones.

De esta forma vemos como se impone la lógica de la guerra que no desea dar ninguna ventaja a su enemigo con lo que el espíritu y las acciones humanitarias pierden valor. Ante esto creo que además de la participación de la iglesia católica en esta labor humanitaria debemos buscar formas de participar como iglesias protestantes y evangélicas. Podríamos reclamar una presencia igual que la de la iglesia católica pero como en lo humanitario no se necesitan protagonismos por lo menos deberíamos iniciar jornadas de oración para pedir a Dios que el espíritu humanitario inunde Colombia y tenga más fuerza que los espíritus de la guerra que se han tomado nuestro país en los últimos años.

miércoles, 15 de julio de 2009

¡Empezar de nuevo, vivir normal, nivelarse o actualizarse¡

La experiencia de regresar a nuestra tierra ha sido de mucha alegría y esperanza. Estas nos han permitido ir poco a poco organizando nuestras cosas y asumiendo el trabajo que hemos empezado a realizar. En este proceso de organizar nuestras cosas surgen aspectos que nos ponen a pensar. Entre estos aspectos hay uno que me ha hecho reflexionar mucho ya que tiene implicaciones en la forma como estamos viviendo la vida diaria. Algunas personas nos dicen que tenemos que empezar de nuevo o actualizarnos, otras personas nos dicen que tenemos que regresar a vivir normales y a nuestros hijos en el colegio les dicen que tienen que nivelarse.

Personalmente pensaba que después de tres años fuera de Colombia habían sucedidos cambios en la situación del país, en la iglesia y en la gente, así como estos han sucedido en mi. Pensaba que tenía que actualizarme o aprender sobre todos estos cambios. A pesar que traía este pensamiento no ha sido fácil y hemos sentido tensión ya que en la realidad es difícil empezar de nuevo cuando uno ha mantenido relaciones con personas por muchos años, vivir normal no ha sido posible cuando se lucha con temores por la situación del país y nivelarse nos hace sentir como si viniéramos de un país atrasado a otro que está más desarrollado.

En realidad creo que sigo en un momento de mucho aprendizaje. Pero no sé si el aprendizaje es empezar de nuevo ya que cuando aprendemos incorporamos algo nuevo a nuestras vidas pero esto no es empezar de nuevo. Creo que el aprendizaje tampoco nos permite vivir normal en la realidad de Colombia la cual creo que es profundamente anormal. O también en algunos momentos he pensado que el anormal soy yo y por lo tanto nunca podre vivir normal. No entiendo lo de nivelarse ya no logro captar si es hacia arriba o hacia abajo. Por último me quedo con la idea que necesito actualizarme sobre la realidad y ahí me pregunto de acuerdo con quien ya que encuentro dos formas muy diferentes de expresar lo que está sucediendo.

Por una parte el gobierno actual insiste y repite que el país ha cambiado, que estos cambios han permitido que Colombia este mejor. Para el gobierno esto significa que en el país ya no hay paramilitares, a la guerrerilla le falta poco para ser derrotada, la crisis económica mundial no ha tenido graves efectos en la gente, el ejército protege los derechos humanos y el país está preparado para la inversión extranjera. Para el gobierno todo este bienestar es producto de su política de seguridad democrática y si alguien se opone a lo que dice es porque aun está influenciado o es defensor de las guerrillas y el terrorismo.

Para otros sectores esta realidad que intenta mostrar el gobierno es falsa ya que la guerrilla si bien ha sido golpeada, se mantiene y continúa atacando militarmente al ejército y a la población. El paramilitarismo se tomo instancias del ejecutivo, el legislativo, la justicia y hoy más que antes el proyecto político que ellos representan tienen control político, militar y económico de regiones rurales y urbanas. La economía ha entrado en recesión, se ha incrementado el desempleo en los últimos meses y la aprobación de un tratado de libre comercio con los Estados Unidos afectaría de manera negativa a muchos sectores del campo y a los pequeños y medianos empresarios y comerciantes.

Al ver lecturas tan diferentes de una misma realidad me pregunto a cuál de estas visiones me actualizo. Pero si no me actualizo y mantengo la misma lectura de la realidad entonces me pregunto ¿es que todo sigue igual? Y si todo sigue igual no necesito actualizarme. Tampoco puedo empezar de nuevo ya que todo sigue igual y vivir normal menos lo podre hacer ya que cuando salí de Colombia hace tres años era imposible hacerlo. Entonces lo único que me queda es mantener mis opciones y la esperanza que un día muy cercano los colombianos nos pondremos de acuerdo para poder vivir en paz e intentar ser coherente con los cambios que han sucedido en mí, así como continuar disfrutando de la alegría de regresar a mi tierra para ubicarme en el lugar a donde Dios me está llamando.

martes, 23 de junio de 2009

REGRESAR CARGADOS DE ESPERANZAS

La experiencia de regresar a nuestra tierra después de estar fuera por cerca de tres años ha tenido mucha emoción, alegría y expectativa al encontrarnos con amigos y realidades que apreciamos y pensamos que conocemos pero que también estamos consientes han cambiado como a nosotros nos ha sucedido durante todo este tiempo. En realidad son muchas cosas las que sucedieron y se agregaron a nuestra vida en los últimos años que nos toca seleccionar cuales son útiles y con cuales nos quedamos para adaptarnos de nuevo a nuestra antigua y nueva realidad.

Regresamos cargados de muchas esperanzas y con deseos de trabajar. Esto nos ha permitido iniciar un proceso adaptación para vivir de nuevo en nuestra tierra sabiendo que hay peligros ya que se mantiene un conflicto armado y social que afecta la vida de muchas personas y comunidades. Este conflicto es negado por un sector de la sociedad pero su realidad es evidente en la vida cotidiana de muchas comunidades e incluso los medios de comunicación muestran noticias que nos indican que el conflicto armado sigue vivo y produciendo muchas víctimas.

La familia, los colegas y las amistades nos han recibido con mucha alegría, fiesta y expectativa debido a la experiencia y los estudios que hicimos lo cual nos permitirá hacer aportar a la vida de la iglesia y a la Universidad Reformada (UR) donde ya empezamos a trabajar. También hemos compartido con amigos y amigas del movimiento ecuménico y de los derechos humanos donde esperamos seguir compartiendo y trabajando para aportar en la búsqueda de la paz en nuestro país.

Entre la alegría de llegar y ser recibidos por la familia y las amistades así como el organizar nuestra cosas han transcurridos estos primeros días, especialmente en Barranquilla donde además hemos sentido que estamos como recién casado ya que hemos tenido que comprar muchas cosas básicas que necesitamos en nuestra casa. Por otra parte ha sido de mucha alegría empezar a trabajar en la UR lo cual hemos empezado a hacer con calma para aprender sobre la procesos donde estaremos participando y cual será nuestro aporte a la vida de esta institución de educación superior.

El trabajo que me ofrecen en el campo de la investigación creo que es una de las cosas que más me ha emocionado hacer en los últimos años. Este tiene que ver con promover procesos donde las personas y las comunidades se pregunten sobre su realidad, estudien esta y produzcan aportes teóricos y propuestas que ayuden a crear nuevas formas de ver la realidad y de vivir como comunidades y como sociedad. Además de trabajar en el departamento de investigaciones de la UR también estaré enseñando en el segundo semestre de 2009 un curso sobre hermenéutica y otro sobre religiosidad popular y pentecostalismo en el programa de teología.

De esta manera nuestra experiencia de retorno nos permite tener un espacio de trabajo donde estaremos compartiendo nuestros conocimientos, fe y esperanza en una comunidad académica, social y religiosa que nos permitirá servir en sus proyectos comunitario. Tenemos un gran desafío ya que la UR es un proyecto educativo nuevo que intenta recoger la tradición reformada donde la educación es un proceso social que aporta en la transformación de las personas y la sociedad para hacer realidad la utopía de justicia y vida plena que anhelan y buscan todos los seres humanos.

jueves, 4 de junio de 2009

Tiempo para Afirmar Opciones

Nuestro tiempo en los Estados Unidos por cerca de tres años compartiendo con iglesias, con grupos ecuménicos, con organizaciones de derechos humanos y estudiando en McCormick lo valoro como un tiempo muy especial donde hemos podido afirmar opciones de fe para nuestra vida y sentirnos parte de una comunidad global que trabaja con la esperanza de hacer posible una nueva realidad guida por la búsqueda de la justicia y la paz entre los seres humanos y con la creación.

En primer lugar creo que pudimos experimentar la solidaridad, la acogida y el amor de muchas personas que nos mostraron que la fe nos puede ayudar a construir y fortalecer relaciones cuando se trata de trabajar juntos en la búsqueda de justicia y de bienestar para quienes más sufren el nuestro mundo. En este sentido el tema de Colombia fue importante pero nuestro horizonte se ha ampliado a que necesitamos trabajar por justicia y bienestar para muchos seres humanos y de la creación en diferentes lugares del mundo incluyendo los Estados Unidos.

La experiencia cristiana de fe ha sido importante durante todo este tiempo ya que ella nos permitió conocer y compartir en muchas iglesias y procesos ecuménicos donde vimos el interés y el compromiso de muchas personas por ayudar y trabajar por quienes más sufren en nuestro mundo. En esta experiencia de fe he podido también ampliar mi comprensión que los cristianos necesitamos estar abiertos a compartir y trabajar juntos con otros grupos religiosos y con sectores de la sociedad que trabajan en con los mismos objetivos que nosotros.

El hecho de trabajar con otras iglesias, grupos religiosos y organizaciones de derechos humanos es posible gracias a que compartimos un compromiso y una espiritualidad que tienen como centro la defensa de la dignidad humana y el cuidado de la vida de toda la naturaleza o lo que los cristianos llamamos la creación de Dios. Este compromiso y esta espiritualidad permiten que se superen diferencias y que los intereses de la humanidad sean más fuertes que los particulares de cada grupo.

La experiencia de estudiar me ayudo para fortalecer la disciplina de leer y escribir de manera más organizada y sistemática en una comunidad como McCormick que hace énfasis en la amplitud mental, en la diversidad y en la transculturalidad. Una limitación fuerte en este aspecto fue el desafío de aprender otra lengua que hace más difícil entender y vivir en una nueva cultura. Pero aprendimos que la limitación de un idioma no impide que construyamos amistad y podamos trabajar juntos.

En este sentido creo que logramos hacer estudios formales en McCormick que son muy importantes pero también logramos involucrarnos en un proceso de aprendizaje en el compartir con iglesias y con organizaciones de derechos humanos que tienen un valor igual o mayor que los estudios formales para obtener un grado académico.

En general creo que se han fortalecido tres aspectos en las opciones que hemos aprendido en nuestra vida de fe. Uno es la importancia de participar en una comunidad de fe o iglesia que esté comprometida con el anuncio del evangelio como buenas nuevas de justicia y paz; otro el valor de estar siempre involucrado en procesos de estudio y aprendizaje de nuevas realidad y formas de entender el mundo, y también el participar en procesos donde como ciudadanos nos comprometamos a trabajar por un orden social más democrático donde juntos nos protejamos y cuidemos la naturaleza.

sábado, 23 de mayo de 2009

The Grace and Goodness of God/La Gracia y Bondad de Dios


Our time in the United States has been an opportunity to enjoy the immense grace and goodness of God. Today as we are preparing to return to our country, we thank God and you for the support and love that we received from each individual, church, presbytery, and person of General Assembly, McCormick and CRLN who welcomed us as part of the family of faith in Jesus Christ.

We wish to share our gratitude to God and to you with the following prayer:

By your grace and goodness oh God, brothers and sisters of the PC (USA) accompanied and sheltered us in times of fear to make us feel safe and protected from threats and danger that we were living in Colombia.

By your grace and goodness oh God, people and churches supported us so that we could live with everything that we needed as part of the family of faith that is the PC (USA).

By your grace and goodness oh God, the seminaries offered us study to advance our pastoral training and thus we have strengthened our vocation and commitment to proclaim the good news of the gospel.

By your grace and goodness oh God, churches and presbyteries received us to share the situation of displaced people in Colombia. In them, we have seen the solidarity with those who suffer most in our country.

By your grace and goodness oh God, our faith has grown. This prompts us to return to our country to share the gifts that we have received with the Presbyterian Church of Colombia and the communities that still suffer poverty and violence. Amen.

We know that you are asking and are concerned about the dangers in our return to Colombia. We know that the situation in our country is still difficult but we are trusting in God who has protected us and who will continue to shelter our lives from all threats.

The grace and goodness of God that we have shared among you will allow to us be in the communion of the Holy Spirit, to continue working together for the hope of justice and peace in Colombia.

En Español

Nuestro tiempo en Estados Unidos ha sido una oportunidad para disfrutar de la inmensa bondad y de la gracia de Dios a través de la forma como nos recibieron y nos han apoyado durante el tiempo que hemos vivido entre ustedes. Hoy cuando estamos preparando el regreso a nuestro país nosotros agradecemos a Dios y a ustedes por su acompañamiento y por el amor que recibimos de cada persona, las iglesias, los presbiterios, el personal de la Asamblea General, McCormick y CRLN quienes nos acogieron como partes de la familia de la fe en Jesucristo.

Deseamos compartir nuestra gratitud a Dios y a ustedes por medio de la siguiente oración:

Por tu gracia y bondad oh Dios, hermanos y hermanas de la PC (USA) nos acompañaron y protegieron en tiempos de miedo para hacernos sentir seguro y protegidos ante las amenazas y el peligro que estábamos viviendo en Colombia.

Por tu gracia y tu bondad oh Dios, personas e iglesias nos apoyaron y sostuvieron para que pudiéramos vivir con todo lo necesario como parte de la familia de fe que es la PC (USA).

Por tu gracia y tu bondad oh Dios, instituciones educativas nos ofrecieron estudios para cualificar nuestra formación pastoral y de esta manera hemos afirmado nuestra vocación y compromiso con la proclamación de las buenas nuevas del evangelio.

Por tu gracia y bondad oh Dios, iglesias y presbiterios nos recibieron para compartir sobre la situación de las personas desplazadas en Colombia. En ellos nosotros hemos vistos la solidaridad con quienes más sufren en nuestro país.

Por tu gracia y tu bondad oh Dios, nuestra fe ha crecido. Esto nos mueve a regresar a nuestro país para compartir los regalos que hemos recibido con la Iglesia Presbiteriana de Colombia y con las comunidades que siguen sufriendo la pobreza y la violencia. Amén.

Conocemos que ustedes se preguntan y están preocupados sobre los peligros a nuestro regreso a Colombia. Nosotros conocemos que la situación en nuestro país sigue difícil pero estamos confiando en Dios quien nos ha protegido y quien continuara liberando nuestras vidas de todo amenaza.

La gracia y la bondad de Dios que hemos compartido entre ustedes nos permitirán estar en la comunión del Espíritu Santo para seguir trabajando juntos por la esperanza de justicia y paz en Colombia.

Adelaida, Milton, Iván y Andrés.
Chicago Mayo 2009