miércoles, 30 de diciembre de 2009

2009: Regreso a nuestra tierra, esperanzas e incertidumbre

El 2009 fue un año de transición, esperanzas e incertidumbre. Desde que finalizó el 2008 e inició el 2009 empezamos a planear el regreso a nuestra tierra después de estar fuera de ella cerca de tres años. Este regreso se dio en un contexto de mucha esperanza por lo que estaba sucediendo en Estados Unidos que podría producir cambios hacia la implementación de una política de más exigencias por el respeto a los derechos humanos en Colombia. Un presidente demócrata y negro había ganado las elecciones en los Estados Unidos con un discurso y con promesas que no seguiría la política guerrerista y de violación de los derechos humanos de antiguo presidente de este país.

La posesión de Obama generó muchas esperanzas tanto en ciudadanos de Estados Unidos como en Latinoamérica que podría haber cambios en las políticas y en las formas tradicionales de relaciones con los países de esta región. Como colombiano estaba entre esos que teníamos la esperanza que el nuevo presidente podría ser más exigente con el respeto a los derechos humanos al gobierno de mi país y promovería salidas diferentes a las militares para superar el conflicto armado y al problema del narcotráfico.

Esta esperanza se vio afectada al conocer que el nuevo gobierno de Estados Unidos certificó al gobierno colombiano diciendo que había mejorado en el respeto a los derechos humanos a pesar que se hizo público que miembros del ejército colombiano venían realizando ejecuciones extrajudiciales y se incrementó el escándalo por la forma como el DAS(organismo de inteligencia que depende directamente del presidente de Colombia) venía haciendo interceptaciones a los teléfonos a líderes de la oposición y a defensores de los derechos humanos. Sin embargo el golpe más fuerte a esta esperanza fue el anuncio y la firma entre los dos gobiernos de un acuerdo donde el ejército estadunidense podría usar 7 bases militares colombianas para combatir el terrorismo y al narcotráfico.

Este acuerdo del nuevo gobierno de Estados Unidos con el cuestionado gobierno de Álvaro Uribe ha causado preocupación y ha recibido rechazo de varios países en Latinoamérica. También está generado una nueva y renovada ola sentimientos anti Estados Unidos en la región. En Colombia logró que las guerrillas de la FARC y el ELN anunciaran un acuerdo para luchar juntas contra la presencia del ejército de los Estados Unidos en nuestro país. Estas guerrillas en los últimos tiempos habían mantenido una lucha entre ellas por el control de algunas zonas del país pero esta disputa parece que llega a su fin con el uso de bases colombianas por el ejército de Estados Unidos.

El acuerdo también generó conflictos con países vecinos, especialmente con aquellos gobiernos de izquierda quienes ven la presencia de estas bases en Colombia como una amenaza y como una forma con la cual el gobierno de Estados Unidos intenta controlar y echar atrás las políticas y las formas organizativas en la región que nos se ajustan a las orientaciones de Washington.

De esta forma las esperanzas que teníamos que habría más exigencias al respeto a los derechos humanos y se buscaría una salida no violenta al conflicto colombiano se ha visto truncada y lo que muchos vemos en estos momentos son nuevos anuncios de guerra ya que además del anuncio de las guerrillas colombianas de luchar juntas, el gobierno de Venezuela ha llamado a sus ciudadanos y al ejército a prepararse para defenderse de una agresión de Estados Unidos a través de Colombia. En estos momentos hay tensión en la frontera de Colombo-Venezolana y en cualquier momento podrían suceder incidentes que fácilmente provocarían una confrontación armada entre los dos países.

Esta situación de tensión sobre una guerra entre dos países hermanos se agrava con el incremento de las acciones de las guerrillas colombianas en los últimos meses que dan muestras que aun mantienen poder de realizar ataques que afectan la vida del país. A la violencia de la guerrilla hay que agregarles las acciones de lo que algunos llaman las nuevas bandas emergentes asociadas al narcotráfico u otros llaman los nuevos o renovados grupos paramilitares que siguen controlando zonas donde tienen influencias.

La situación de incertidumbre no será fácil de superar ante el panorama electoral que se avecina ya que hay sectores del país que siguen viendo al actual presidente como la única alternativa para lograr la derrota final de las guerrillas y parecen que harán todo lo posible para lograr una segunda reelección y dar continuidad a lo que consideran una exitosa política de seguridad democrática. Como reacción a esta posición hay sectores sociales y académicos que empiezan a develar como se ha incrementado la inseguridad en las grandes ciudades y la forma como la pobreza y la indigencia ha crecido durante el actual gobierno afectando a los ciudadano de estrato bajo y medio.

Parece que lo único que nos queda al finalizar el 2009 es la incertidumbre pero como personas de fe no podemos dejar que esta se convierta en una fuerza que nos impida ver la esperanza de mejores tiempo y de paz en nuestro país. La fe y la esperanza se sustentan en aquello que nos parece incierto o imposible y en el espíritu de Dios o lo que otras personas llaman la fuerza de la vida que resiste a la muerte. Esta fuerza produce nuevos sujetos y organizaciones sociales que son como manifestación de Jesús quien resucito cuando los poderosos cantaban victoria al verlo en la cruz y cuando muchos de sus seguidores intentaban vivir como si nunca hubieran conocido y vivido con el crucificado.

Desde esta perspectiva la esperanza se mantiene por las luchas de las fuerzas sociales que resisten al poder económico y militar que mata a los seres humanos y a la naturaleza para producir lucro para unas pocas personas. La esperanza se mantiene gracias al trabajo de las organizaciones sociales que construyen procesos comunitarios y políticos que son como semillas de una tierra nueva donde los seres humanos podemos vivir de manera digna, con vida abundante y juntos cuidamos la naturaleza.

2009: Transition, hopes and uncertainties

The year 2009 was one of transition, hopes and uncertainties for us. Starting at the end of 2008 until 2009 we began to plan for the return to our country after an absence of three years. The idea of returning presented itself to us with great hopes because what was happening in the United States could result in changes with the implementation of stricter policies regarding human rights in Colombia. A Democratic president and a black had won the election in the United States resulting in a discourse of promises which would not continue the hawkish policies and the violation of human rights of the former president of this country.

The installation of Obama generated great hopes among the citizens of the United States as well as of Latin America, hopes that there might be changes in the policies and the traditional forms of relations with the countries of this region. As a Colombian I was among those who hoped that the new president would be stricter towards the government of my country regarding human rights and that he would promote solutions other than military to overcome the armed conflict and drug traffic problem.

This hope was dashed upon hearing that the new US government had certified the Colombian government saying that the latter had improved with regard to human rights despite the fact that it was announced that members of the Colombian army continued with extrajudicial executions and that there was an increase in scandals by such organs as the DAS (intelligence organization which depends directly on the Colombian president) which continued illegal telephone tapping of leaders of the opposition and of defenders of human rights. The severest blow to this hope was the announcement and the agreement of the two governments which permitted the US army to use seven Colombian military bases to combat terrorism and drug traffic.

This agreement between the US government and the questionable government of Álvaro Uribe has caused concern and has been received with disagreement in various Latin American countries. Also, it is generating a new and renewing an old wave of anti-American sentiments in the region. In Colombia it resulted in the FARC and the ELN guerrilla groups agreeing to fight together against the presence of the US army in our country. Until recently these two groups were fighting against each other over the control of certain areas in the country, but it seems that this dispute has ended now that the US military has been given the right to use the Colombian bases.

This agreement also causes conflict with neighboring countries, especially with those of a leftist orientation. They see this as a threat and as a way for the US to return to former policies and to control organizational forms in the region which fail to accommodate themselves to Washington’s orientation.

Thus the hope we had for greater respect for human rights and an attempt to find a way out of Colombia’s conflicts sees itself truncated. And what many of us see at this moment are new announcements of war, now that the Colombian guerrillas say that they will fight together and that Venezuela has called upon its citizens and its military prepare to defend themselves against US aggression by way of Colombia. At this moment there is tension at the border between Colombia and Venezuela and at any point an incident could happen that could set off an armed confrontation between the two countries.

This tension of possible war between the two fraternal neighboring countries is aggravated by the increase of incidents in recent months, which show that the guerrillas still have the strength to carry out attacks which seriously affect life in the country. In addition to the violence of the guerrillas, we now have activities of what some call new emerging groups associated with the drug traffic or which others call new or renewed paramilitary groups which continue to control areas where they have influence.

This situation of uncertainty will not be easy to overcome, given the approaching electoral panorama; some sectors of the country see reelection of the current president as the only possible way to bring about the final crushing of the guerrillas. It appears that this sector will do everything for Uribe’s second reelection (i.e., his third term) and to ensure that he continue what they consider a successful policy of democratic security. In reaction to this position, various social and academic sectors are beginning to expose the increase in indigence, poverty, and lack of security under the present government, which affects citizens of the lower and middle classes.

It seems as though the only thing left at the end of 2009 is uncertainty. But as people of faith we cannot permit this to become a force which keeps us from seeing the hope of better times and peace for our country. Faith and hope sustain us through that which appears uncertain or impossible and in the spirit of God, or that which others call the force of life, which resists death. This force results in new individuals and social organizations which are like manifestations of Jesus, who came back to life while those in power were singing “victory” as they saw him on the cross and when many of his “followers” tried to live as though they had never known the crucified one nor lived with him.

From this perspective hope is maintained for the struggles of the social forces which resist the economical and military power that kills human beings as well as nature for the purpose of producing wealth for a few persons. Hope is maintained thanks to the work of the social organizations which construct communitary processes and policies; these are like the seeds of a new world, a world in which human beings can live in a dignified manner with abundant life, together caring for nature.

Milton Mejía

jueves, 10 de diciembre de 2009

En el Día Internacional de los Derechos Humanos

Derechos Humanos y las Buenas Nuevas de Vida y Paz


Hoy 10 de diciembre, día en el cual en el mundo se realizan miles de actividades para recordar el hito histórico de la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, creo que es importante hacer una breve reflexión de la relación entre los derechos humanos y el evangelio. En esta resaltare el aporte bíblico-teológico de creyentes al proyecto de esperanza para la humanidad que contiene este pacto que firmaron representantes de la comunidad internacional en las Naciones Unidas en 1948.


En esta perspectiva es bueno recordar y resaltar que en el surgimiento y la elaboración de la Declaración Universal de los Derechos Humanos participaron personas creyentes de diferentes iglesias y credos religiosos. Estas personas de fe que habían experimentado los horrores de dos guerras mundiales estaban preocupadas por aportar a la humanidad una base ética y unos principios de respecto a la vida y a la dignidad del ser humano que sentaran las bases para construir un futuro de libertad, justicia y paz para todos los pueblos.


Algunos estudiosos del aporte de estas personas de fe consideran que ellas tenían en sus mentes la imagen bíblica del pacto de Dios con Noe después del diluvio. En este sentido la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que es un pacto entre las naciones, sería como el símbolo de un nuevo arco iris donde está representada la esperanza con la cual la comunidad mundial se comprometen a respetar la vida y la dignidad de todos los seres humanos y de los pueblos por el solo hecho de ser humanos sin importar su ideología, sexo, color o religión.


La proclamación de la Declaración de Derechos Humanos se constituyó de esta forma en un pacto ético de la humanidad con un mensaje de esperanza para todos los seres humanos y los pueblo en la cual se intentaba mostrar que los horrores de las guerras no se repetirían y se establecían límites para evitar que unos seres humanos negaran la dignidad a otros y tuvieran justificación para no garantizar la libertad, la justicia y la vida tanto a personas como a los pueblos del mundo.


Creo que esta imagen bíblica de pacto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos también nos ayuda con elementos para anunciar el evangelio como buena noticia de vida y paz con un contenido concreto que puede producir bienestar real a todos los seres humanos y a los pueblos. De esta forma los derechos humanos, igual que cuando surgió el evangelio se constituyen en una esperanza posible para los seres humanos a quienes les he negada la dignidad y son excluidas de la sociedad. Pero de la misma forma que el evangelio en sus orígenes produjo reacciones adversas de los poderosos, desde sus inicios los derechos humanos han sido visto como peligrosos y en muchos lugares del mundo, como en Colombia quienes los defienden son considerados subversivos o terroristas.


Incluso esta reacción hacia los derechos humanos se puede ver en líderes de iglesias que consideran que estos son un tema político que no tiene nada que ver con la fe, la pastoral y consideran a quienes intentan incluir una perspectiva de derechos humanos en la misión como muy radicales y ponen en peligro a la iglesia. Esta posición produce que las iglesias saquen el tema de los derechos humanos de sus documentos y programas oficiales y excluyan a quienes se identifican con trabajar una relación entre derechos humanos y misión de la iglesia.


Ante esta realidad como cristianos necesitamos mostrar y profundizar en el origen y la perspectiva de esperanza bíblica-teológica de los derechos humanos como realidad y proyecto para aportar en hacer posible un mundo donde haya una paz que sea fruto de la justicia y del respecto a la dignidad de todos los seres humanos y de los pueblos. Esta perspectiva de realidad y de esperanza de los derechos humanos junto al evangelio que anuncia vida abundante y paz para los seres humanos y para la creación nos permitirá trabajar por el cielo nuevo y la tierra nueva que anuncia la esperanza cristiana o por lo que otros llaman hoy uno nuevo mundo posible.


Milton Mejía
Coordinador
Observatorio Iglesia y Sociedad en Colombia

lunes, 30 de noviembre de 2009

Viviendo con la Seguridad de la Protección de Dios. Salmo 91. (English below)

Una de las preocupaciones de muchas personas y especialmente de nuestros gobiernos es como vivir protegidos de las diferentes amenazas y peligros que hoy existen en nuestro mundo.

Creo personalmente que hay muchas razones para vivir preocupados ya que si leemos o vemos las noticias nos damos cuenta que abundan amenazas de guerras, terrorismo, de enfermedades, de crisis económicas y mucha que ustedes conocen.

Nuestros gobiernos y personas muy ricas gastan mucho dinero en armas y vigilancia para tener seguridad y protección pero las preguntas son: ¿pueden las armas y la vigilancia darnos seguridad? y ¿Cómo podemos vivir con seguridad y protegidos de tantas amenazas?

Nuestra experiencia y la Biblia nos dice que las armas y la vigilancia no garantizan la seguridad y en cambio ponen en peligro nuestras vidas e incluso el mundo que Dios ha creado.

Un ejemplo de lo que comparto es la situación de Enrique Petro un campesino Colombiano que es parte de más de 15 mil personas que fueron obligados por grupos paramilitares en colaboración con el ejército colombiano a salir desplazados de sus tierras con amenazas y asesinatos.

En las tierras que eran de estos campesinos desplazados grupos económicos nacionales e internacionales con el apoyo del gobierno colombiano iniciaron el cultivo de palma para producir etanol o como llaman hoy biocombustible.

Enrique Petro nunca se resigno a perder sus tierras y logro animar a un grupo de campesinos para regresar. Como el gobierno no les garantizaba la seguridad para regresar y los grupos paramilitares los amenazaban diciendo que si regresan los mataban buscaron apoyo de organizaciones de derechos humanos y de iglesias en Colombia y en países de Europa y de Estados Unidos.

Tuve la bendición de participar en esta experiencia de retorno de los desplazados en la cual participaron cerca de 120 familias y un grupo de acompañantes de varias organizaciones de Colombia y de otros países. Durante el retorno que duro varios días una mañana me despertó un canto que decía “Sin Dios nada somos en el mundo sin Dios nada podemos hacer, ni las hojas de los arbole se mueven si no es por su poder.

El que cantaba era Enrique Petro y cuando le pregunte qué significaba para el este canto me dijo que Dios era quien lo estaba protegiendo de las amenazas y le daba seguridad para seguir adelante en sus propósito de recuperar sus tierras.

Le pregunte a Enrique si no tenía miedo y ¿cómo se sentía protegido por Dios ante el ejército y los grupos paramilitares? Y me respondió con palabras muy parecidas a las que están el salmo 91.

Estudiando este Salmo vemos a una persona que está en una situación de peligro. Podemos ver que los peligros son muchos: trampas del cazador, terror, flecha, peste, plaga y de números de mil y diez mil de cosas que le pueden hacer daño.

Pero con tantos peligros esta persona describe la protección de Dios como habitar en un lugar al cual llama abrigo del altísimo, un lugar acogedor como la sombra del todopoderoso. Llama a Dios refugio y fortaleza. La afirmación es que podemos vivir en un lugar cuya seguridad esta garantiza por el mismo Dios.

Afirma que Dios lo libera de las trampas del cazador y de mortíferas plagas, cubriéndolo con sus plumas y dándole refugio en sus alas por lo cual no temerá al terror de la noche, ni a la flecha del día, ni a la plaga que destruye al medio día. Aquí el énfasis está en la protección de los peligros de la vida tanto durante la noche como durante el día.

En otras palabras hay seis imágenes de la protección de Dios: Dios es como un abrigo, sombra, refugio, fortaleza, plumas o alas, escudo y coraza que garantizan que nada nos hará daño en ningún lugar, ni en ningún tiempo.

El salmo nos muestra que hay muchos peligros y amenazas pero que Dios nos garantiza un lugar donde nosotros podemos vivir seguros si confiamos en su protección. El testimonio y la vida de Enrique Petro nos indican que esta protección de Dios sigue estando con las personas que nos atrevemos a confiar en Dios.

Hoy conocemos que las amenazas contra Enrique y contra las personas que retornaron a sus tierras continúan pero sabemos que la confianza en Dios se mantiene firme y que Dios está permitiendo que la presencia de acompañantes de organizaciones nacionales e internacionales se mantenga y se haga más fuerte para garantizar la protección de los desplazados sin ningún tipo de armas.

Dios está permitiendo que más campesinos desplazados se decidan a regresar a sus tierras y tanto en Colombia como en otros países se está despertando la conciencia que hay que apoyarlos ya que si regresan a sus tierras también se podrá detener el cultivo de la palma que está poniendo en peligro la gran biodiversidad que hay en esta región.

Hermanos y hermanas la Biblia y la experiencia de hombre y mujeres de fe que se atreven a confiar en Dios nos dice que nosotros también podemos poner nuestra confianza en Dios y debemos celebrar con alegría porque en un mundo con tantas amenazas podemos vivir con la seguridad de la protección de Dios.

Pero también nos dice que unidos con otros podemos ayudar a ser abrigo, sombra, dar refugio, acompañar a comunidades que tienen amenazadas sus vidas y dar protección con lo cual damos testimonio de nuestra fe en Dios.

Y así juntos, nosotros las iglesias, los desplazados en Colombia y ustedes podemos celebrar y dar gracias a Dios porque nosotros podemos vivir y disfrutar de la seguridad de estar habitando como en un refugio donde tenemos la protección de Dios.

Living with the Security of God's Protection, Psalms 91:1-8

One of the worries of many people and especially of our governments is how to live protected from the different threats and dangers that exist today in our world.

I personally believe that there are many reasons to live being worried. Now that we read or see the news, we realize that threats of war, terror, sickness, economical crisis, and many things you know are abundant.

Our governments and very wealthy people spend a lot of money on arms and vigilance in order to have security and protection, but the questions are: can arms and vigilance give us security? And how can we live securely and protected from so many threats?

Our experience and the Bible tell us that arms and vigilance do not guarantee security, but rather endanger our lives and the world.

An example of what I am sharing is the situation of Enrique Petro, a Colombian farmer who is a part of more than 15 thousand people who were forced by paramilitary groups in collaboration with the Colombian army to leave, displaced from their lands by threats and assassinations.

In the land that belonged to these displaced farmers, national and international economical groups with the support of the Colombian government initiated the cultivation of palms to produce fuel, or as they call it today, biodiesel.

Enrique Petro never resigned to loosing his land and he was able to encourage a group of farmers to return even though the government never guaranteed security to return and the paramilitary groups threatened them by saying that if they returned, they would kill them. They looked for help from human rights organizations and churches in Colombia and in the countries of Europe, Canada and the United States.

I had the blessing of participating in this experience of the return of the displaced in which nearly 120 families and a group of accompaniers from various organizations from Colombia and other countries. During the return, which lasted several days, one morning a song awoke me that said, “without God we are nothing in the world, without God we can do nothing, not even the leaves of the trees move if not by His power."

It was Enrique Petro who was singing, and when I asked him what this song meant to him, he told me that it was God who was protecting him from the threats and gave him security to continue ahead in his purpose of regaining his land.

I asked Enrique if he wasn't afraid and how he could feel protected by God in front of the army and the paramilitary groups. He answered me with words very similar to those in Psalm 91.

Studying Psalm 91, we can see the person who wrote it in a situation of danger. We can see that dangers are many like the traps of the hunter, terror, arrows, pest, plague and a thousand and ten others things that can do him harm.

But with many dangers this person describes the protection from God as being in the place of the highest defender, a sheltered place like an all powerful shade. He calls on God for refuge and strength. The affirmation is that we can live in a place whose security is guaranteed by God.

He affirms that God frees him from the traps of the hunter and from frightening plagues, sheltering him with His feathers and giving Him refuge with His wings from which he will not be fearful of the night, nor the arrow of the day, nor of the plague that destroys at mid-day. Here the emphasis is on the protection of the dangers of life during the night as well as the day.

In others words there are six images of the protection of God. God is like cover, shade, refuge, strength, feathers or wings, shield and armor that guarantee that nothing will harm us in any place and any time.

The Psalm 91 shows us that there are many dangers and threats; but God guarantees a place that we can live securely if we trust in His protection. The testimony and life of Enrique Petro shows us that this protection from God continues being with people who dare to trust in Him.

Today we know that the threats against Enrique and against people who return to their land continue, but we know that confidence in God remains firm, and that God is permitting that the presence of accompaniers from national and international organizations maintains and makes stronger the guarantee of protection of the displaced without any kind of arms.

God is permitting that more displaced farmers decide to return to their land as much in Colombia as in other countries. Consciousness is awakening that also there has to be support now that if they return to their land, the cultivation of palms that are putting the biodiversity of this region in danger has to be stopped.

Brothers and sisters, the Bible and the experience of men and women of faith who dare to trust in God tells us that we can also put our confidence in God, and that we should celebrate with joy because in this world with so many threats we can live with the security of the protection of God.

But it also says that united with others we can help to be shelter, shade and refuge accompanying communities that have their lives threatened and gives protection with which we give testimony to our faith in God.

And so together, we the churches, the displace people in Colombia and you can celebrate and give thanks to God because we can live and enjoy the security of living as in the shelter where we have the protection from God.

Milton Mejia.

sábado, 31 de octubre de 2009

Jesús Devuelve la Vista a quienes son Enceguesidos. Marcos 10:46-52.

Quienes analizan hoy la sociedad dicen que los medios de comunicación y las grandes campañas publicitarias tienen la capacidad de hacernos ver las cosas que a ellos les interesa y a la vez nos hacen ciegos para otras que están sucediendo en nuestra sociedad. En el tiempo de Jesús y en el que escribió Marcos no había medios de comunicación iguales a los nuestro pero si había algo que producía que los discípulos y los seguidores de Jesús fueran ciegos y no entendieran a su maestro.

En nuestro texto que muestra la forma como Jesús hace para que un ciego recupere la vista, no solo vemos el poder de Jesús para resolver un problema físico sino la tensión entre Jesús y sus seguidores, que pueden ver físicamente, pero no entienden la propuesta de Jesús y ni ven el camino de la cruz en que Jesús está. Para entender esto es importante considerar lo siguiente:
El evangelio de Marcos está divido en dos parte. Para cerrar la primera parte (8,30), Marcos registra la curación del ciego de Betsaida (8,22-26). En la segunda parte, cuando Jesús llega al fin de su caminata y se aproxima de Jerusalén, Marcos incluye la cura de otro ciego, Bartimeo. Comparando los dos episodios, percibimos que están relacionados. Al ciego de Betsaida Jesús ordena que no entre al pueblo (8,26). A Bartimeo, Jesús no le da ordenas. El propio ciego curado toma la iniciativa de seguir al Maestro (10,52), con lo que Marcos da ejemplo de cómo debe hacer quien desea hacerse discípulo de Jesús.

El ser ciego era una de las desgracias más terribles en tiempos de Jesús, pues se le excluía de la comunidad de Israel. El invidente estaba marcado por las condenas de la sociedad que lo consideraba pecador, y por tanto, ay de aquel que “comiera o bebiera con él”, porque era reo del mismo delito. El ciego, pues, vivía en la más terrible de las soledades, sin derechos sociales ni religiosos.

Bartimeo, el hijo de Timeo, era uno de estos desdichados. No había espacio para él dentro de los históricos muros de la ciudad de Jericó, ni tenía visa para entrar en sinagoga alguna. Así, se exilió en la frontera del agreste desierto, donde merodeaban los leoncillos y abundaban serpientes y escorpiones.

La curación del ciego Bartimeo es el último “milagro” de Jesús narrado por Marcos. Tradicionalmente este pasaje se ha incluido en el género “milagro”, pero si se lo examina bien, carece de algunos elementos típicos de este género, como por ejemplo el gesto de curación o la palabra sanadora. Estamos, más bien, ante un relato, basado tal vez en un hecho histórico, que acentúa, sobre todo, la importancia de la fe como fundamento del discipulado.

El relato, dentro de su sobriedad, está cargado de detalles. Marcos nos indica el lugar donde sucede este episodio: a la salida de Jericó, la ciudad de las palmeras en medio del desierto de Judá, la puerta de entrada en la tierra prometida (cf Dt 32, 49; 34,1), paso obligado para los peregrinos que venían de Galilea, por el camino del Jordán, a Jerusalén, ciudad de la que dista algo más de 30 kilómetros. La Jericó del tiempo de Jesús estaba situada al suroeste de la mencionada en el AT. Había surgido en torno a la lujosa residencia invernal construida por Herodes. Hay, además, una alusión explícita -aunque suene un tanto genérica- al nombre del ciego: Bartimeo, el hijo de Timeo. Mateo y Lucas no mencionan este detalle. Junto con el de Jairo es el único nombre propio que aparece en Marcos antes de iniciar el relato de la pasión. Algunos piensan que esto es debido al hecho de que probablemente este hombre formó parte de la comunidad cristiana palestinense.

El diálogo comienza con una petición de Bartimeo, de hondo trasfondo veterotestamentario (cf Os 6,6): “Ten compasión de mí”. La petición va precedida por el título mesiánico de hijo de David. Esta es la única vez que aparece este título en el evangelio. Posteriormente el ciego le llamará “rabbuni” (término que solemos traducir por “maestro” y que el original de Marcos no traduce). La gente lo manda callar para que no moleste. Este mandato no tiene nada que ver con el “secreto mesiánico” tan típico de Marcos, ya que aquí quien manda callar no es Jesús sino la gente. Cuando el ciego se entera de que Jesús lo llama, “soltó el manto” y se acercó a Jesús. Este detalle aparece también en 2 Re 7,15. Es una manera de indicar la emoción de Bartimeo y que deja todo lo que tenia al escuchar el llamado de Jesús. El diálogo posterior se narra de una manera esquemática: pregunta (¿Qué quieres que haga por ti?), petición (“Maestro, que pueda ver”) y respuesta (“Anda, tu fe te ha curado”). Como ya se indicó antes, faltan el gesto y las palabras de la curación. El acento recae en lo que pidió Bartimeo y en la fuerza su la fe.

En el texto anterior dos de los discípulos piden también que Jesús les haga una cosa. Le piden a Jesús que cuando esté en su reino uno sea sentado a su derecha y el otro a su izquierda. Ellos piden poder y Gloria y Bartimeo solo pide a Jesús que pueda ver. Esta petición y la fe de Bartimeo parecen ser contrastadas con la actitud de los discípulos. De esta forma Bartimeo pasa de la ceguera a la luz, del borde del camino al interior del camino, de la pasividad de quien mendiga a la actividad de quien sigue a Jesús hasta el final mientras los discípulos siguen sin entender y sin ver el camino en que van con Jesús.

Este hombre que no puede ver de manera física y está al costado del camino es quien identifica a Jesús. Este hombre no se deja callar y da muestras de fe. Este hombre que deja su capa o sea todo lo que tenía cuando Jesús lo llama nos muestra una actitud diferente a la que vienen mostrando los discípulos que físicamente no son ciegos pero que no pueden entender las enseñanzas ni ver el camino en que está Jesús. Jesús en el 8:17-21 les ha recriminado a sus discípulos que tienen ojos pero que no pueden ver.

Hoy tenemos que preguntarnos que era lo que impedía a los discípulos entender y ver lo que Jesús les enseñaba. Hoy tenemos que preguntarnos que es lo que nos hace ciego para ver lo que Dios desea para nosotros y para nuestra sociedad. Algunas personas dicen que en Colombia estamos viviendo una ceguera colectiva. Los medios dicen que el país ha mejorado y estamos bien pero en la vida de la mayoría de las personas este bienestar no se refleja. Los medios de esta manera nos imponen la visión de la opinión que ellos desean que veamos y nos impide ver la realidad de dolor de quienes claman para que Dios tenga compasión de ellos. Con esta opinión quieren cambiar nuestra democracia y obligarnos a elegir gobernantes que cambian la constitución usando la corrupción para hacerse reelegir.

Desde esta lectura del evangelio de Marcos tenemos el desafío como iglesia y como seguidores de Jesús de no dejarnos enceguecer, tenemos el desafío de no ser como los discípulos que no entienden ni ven el camino de la cruz lo que les lleva a pedir poder y gloria. Tenemos que ser como el ciego que pide que pueda ver, además tenemos que tener cuidado para no ser como los muchos que intentaron callar a quien gritaba ten compasión de mi.

Milton Mejía

lunes, 12 de octubre de 2009

Participar de la nueva realidad de Dios con el seguimiento a Jesús. Marcos 10: 17-31

Uno tema central del evangelio de Marcos es el seguimiento o las implicaciones de ser discípulos de Jesús. Marcos desarrolla este tema no de manera teórica sino practica ya que su evangelio estaba dirigido a cristianos que vivían en una sociedad muy religiosa, en transición y con conflictos donde estaba en juego el ser persona y el futuro de la sociedad. En esta situación para Marcos es importantes mostrar ejemplos de vida de la nueva realidad de Dios traída por Jesús a la que llama reino de Dios.

Marcos presenta a Jesús como el enviado de Dios para liderar y ser el modelo de esta propuesta de nueva sociedad o realidad es Dios. Pero Marcos muestra de manera muy intencional que hay sectores de la sociedad que no pueden identificar a Jesús como enviado de Dios y como modelo de esta nueva realidad. ¿Quiénes son estos que no pueden identificar a Jesús como enviado de Dios y como modelo de vida de una nueva sociedad? Y la otra pregunta ya en positivo ¿Quiénes son los que identifican a Jesús como enviado de Dios y se hacen sus discípulos para participar de los planes de Dios?

Marcos insiste y es muy intencional en mostrar que quienes identifican a Jesús como enviado de Dios son los demonios a quienes expulsa de los cuerpos de las personas, los enfermos a quienes Jesús sana y las personas que son excluidas de la sociedad a quienes Jesús acoge. Las personas y los grupos marginados son quienes identifican y se integran al movimiento y se hacen discípulos y discípulas de Jesús. Por al contrario quienes no logran identificar a Jesús como enviado de Dios sino que lo persiguen y lo asesinan son los sectores religiosos y políticos que dominan la sociedad en el tiempo de Jesús.

El texto de hoy nos ayuda a entender la tensión que se dan entre quienes participan del seguimiento de Jesús y aquellos tienen buenas intenciones de seguir a Jesús pero no son capaces de romper con un estilo de vida que les impide identificar las nuevas realidades de Dios.

Un anti modelo que tiene como antecedente la nueva realidad de Dios.

Para comprender esto es importante mirar el texto anterior a Marcos 10: 17-31. En este hay unas personas que traen niños para que Jesús los toque. Pero los discípulos impiden esto ante lo cual Jesús reacciona con enojo y dice “dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos. Les aseguro que el que no acepta el reino de Dios como un niño, no entrara en él” (Mc. 10: 14.15). Y cargo a los niños en sus brazos dándoles la bendición.

En nuestro texto un hombre llegó corriendo ante Jesús sin que ningún discípulo se lo impida y se arrodilla ante él preguntándole que debo hacer para alcanzar la vida eterna. El hecho de arrodillarse y decirle maestro bueno refleja que veía en Jesús algo de Dios. A esto Jesús responde que bueno solo es Dios y le pregunta si sabe los mandamiento a lo cual el hombre responde que los ha cumplido desde su juventud. Ante esta respuesta Jesús responde que le falta una cosa. Esto es vender todo o que tiene, dalo a los pobres y después podría seguir a Jesús. El texto dice que el hombre se fue triste porque era muy rico.

Creo que es fácil ver las diferencias de nuestro personaje con lo que sucede en el texto anterior. Unos niños a quienes los discípulos les impiden acercarse a Jesús terminan como ejemplos en relación a la forma como debamos los seres humanos ser para participar del reino de Dios y un hombre modelo de religiosidad, cumplidor de los mandamientos y con muchas riquezas no puede ser seguidor de Jesús. La razón, según Jesús es que a un rico le es muy difícil entrar al reino de Dios. Estas palabras dejaron asombrados a los discípulos.

Siempre se ha interpretado el asombro de los discípulos en razón que es difícil que una persona rica se salve pero los discípulos no tenían riqueza. Por esto en realidad creo que los discípulos se asombran porque Jesús al cuestionar la riqueza deja sin piso el modelo o la aspiración de vida de los judíos. Para los judíos la aspiración o el modelo de vida era ser un buen cumplidor de la ley, lo cual lo hacia un fiel servidor de Dios para recibir bendición y prosperidad, esto es riquezas y propiedades. En realidad creo que Jesús más que cuestionar la riqueza cuestiona y deja sin fundamentos un modelo de vida que está hecho para recibir la bendición de Dios que según los judíos era tener riquezas.

Una nueva realidad posible que muchos ven como imposible

El modelo de vida de los judíos no les sirve para salvarse, ni para ser parte del reino de Dios. Este es la razón del asombro de los discípulos y por eso Jesús dice que lo que es imposible para los seres humanos es posible para Dios. El texto nos invita a pensar en cuáles son los modelos de vida que nosotros tenemos como referencia y a los cuales aspiramos. Estos modelos de vida la sociedad los ubica como el camino para lograr el éxito, la prosperidad y la felicidad. Pensamos que por fuera de estos modelos es imposible tener éxito, ser feliz y tener salvacion.

Jesús nos propone otro modelo de vida donde dejamos todo por el evangelio. Este todo incluye cosas materiales y la familia pero dice que además tendremos persecución. Para los judíos la familia era sagrada, lo que recibían como bendición de Dios después de tanto esfuerzo les era imposible pensar que tuvieran que darlo a otros y un judío perseguido era como una maldición.

Jesús propone otro modelo de vida para poder ser su discípulo donde dejamos todo lo que nuestra sociedad tiene como valioso y necesario para tener éxito y ser felices. En el nuevo modelo de vida que propone Jesús recibiremos valorado por cien todo lo que hemos dejado en esta vida y tendremos la vida eterna. Jesús nos invita a participar de un nuevo modelo o estilo de vida donde nuestros valores traiciónales, aspiraciones de éxito y prácticas individualistas se deben transformar al seguirle y ser como él nos da ejemplo.

Desafíos para la misión de la iglesia

De acuerdo con esta invitación tenemos como iglesia el desafío de identificar donde está Dios actuando hoy. ¿Qué es ser como niños en nuestra sociedad dominada por adultos? ¿Quiénes están acogiendo esta propuesta de una nueva realidad de Dios? No podemos ser como los discípulos que les impiden a los niños acercarse a Jesús, ni como el hombre rico que no puede romper con un estilo de vida que impide participar del reino de Dios. Jesús es el modelo de nuestra vida, con la vida de Jesús se inicia una nueva realidad de Dios a la cual todos y todas estamos invitados e invitadas a participar.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Presencia Militar de Estados Unidos en Colombia Aleja Esperanzas de Paz

La presencia del ejército de los Estados Unidos en 7 bases militares o como también lo han llamado el Plan Colombia mejorado ha generado mucha preocupación en casi todos los países de la región y en sectores de la sociedad civil y de iglesias en los Estados Unidos. Los países de la región citaron a la cumbre de presidentes en Bariloche, Argentina para que el gobierno colombiano y el de Estados Unidos dieran un explicación y los sectores de la sociedad civil en Estados Unidos escribieron una carta a la secretaria de Estado Hilary Clinton, pidiendo que reconsidere este acuerdo de cooperación militar con un ejército que ha sido acusado de manera reiterada de violación de los derechos humanos.

Los gobiernos de Colombia y Estados Unidos hasta el momento han dicho que este es un acuerdo bilateral para no dar explicación a los gobiernos de la región y a los sectores de la sociedad civil en Estados Unidos se respondió el viernes 11 de septiembre con la certificación a Colombia en relación a la situación de los derechos humanos que permite liberar los 32 millones de dólares para la lucha contra el narcotráfico, dinero que el gobierno estadounidense había retenido. El vocero del Departamento de Estado, Ian Kelly, dijo que Colombia "ha hecho esfuerzos significativos por aumentar la seguridad de su pueblo" que justifican la certificación al Congreso estadounidense de que Colombia cumple con los criterios legales sobre derechos humanos y que los fondos estarán disponibles.

A pesar que en Colombia los medios han mostrado y documentado la forma como son violados los derechos humanos y hay preocupación de algunos sectores que han realizado protestas contra las bases parece que la preocupación no es muy fuerte. Por ejemplo amigos que viven en Malambo, un pequeño municipio en la zona metropolitana de Barranquilla donde está una de las bases en las cuales habrá presencia de militares de los Estados Unidos nos han dicho que la población está muy contenta con el anuncio de este acuerdo. La razón de su alegría es que afirman que por fin tendrán mejores servicios públicos y llegara mas progreso a esta pequeña ciudad.

También en estos días los medios de comunicación revelaron los resultados de una encuesta donde muestran que cerca de 70 % de los consultados están de acuerdo con la presencia de militares de Estados Unidos en bases Colombianas y Alfredo Rangel, quien es un de más fuertes defensores de la política del actual gobierno dice en su columna de opinión de la revista Semana: “En dos palabras, por ejemplo, con la presencia Norteamericana en nuestras bases militares, Chávez ya no va a poder seguir amenazándonos con atacarnos con sus aviones Sukhoi. Después de Bariloche Colombia está más segura: ahora estamos protegidos por el paraguas norteamericano” (Semana 1427).

De acuerdo con esta lógica que con la presencia de militares de los Estados Unidos en bases Colombianas tenemos más seguridad la protesta contra las bases no tendría sentido y la preocupación por los derechos humanos pasa a un segundo plano. Pero esta lógica que los gobiernos de Colombia y Estados Unidos usan y que incluso parece tener apoyo de un amplio sector de la población en Colombia es contraria al testimonio bíblico.

El profeta Isaías critica a Judá cuando el rey Ezequías se alió con Egipto para enfrentarse a los asirios. Según Isaías 30: 1 al 3 ante este acuerdo de cooperación militar entre Judá y Egipto el señor afirma: “! Ay de los hijos rebeldes que hacen planes sin contar conmigo y preparan proyectos que yo no les inspiro, de manera que amontonan pecado sobre pecado! Se van a toda a prisa a Egipto, y a mí no me consultan; buscan apoyo bajo la protección del faraón, se refugian bajo la sombra de Egipto. Pero la protección de faraón los defraudara, y el refugio a la sombra de Egipto será su humillación.

En los últimos años el gobierno colombiano ha mantenido un acuerdo de cooperación militar con los Estados Unidos para la lucha contra el narcotráfico y contra el terrorismo. Este acuerdo ha sido muy criticado ya que sus resultados no ha sido los esperados y por el contrario durante su ejecución se ha incrementado la crisis humanitaria y de violación de los derechos humanos en Colombia. El gobierno actual realizó una negociación de desmovilización con grupos paramilitares y en el proceso de dar cuenta ante la justicia estos han confesado que en su lucha contra las guerrillas actuaban con apoyo del ejército y han reportado cerca de 26 mil asesinatos. En este contexto el actual gobierno proclama el triunfo de su política de seguridad con lo cual justifica la búsqueda de una nueva reelección y anuncia que con la presencia de militares de los Estados Unidos en bases colombianas obtendrá el triunfo final sobre los grupos terroristas.

Este triunfalismo militar y el apoyo de la opinión pública no coinciden con las viajas y nuevas formas de violencia que se están desarrollando tanto en el campo como en la ciudades. Hoy se reconoce que los colombianos no nos sentimos seguros en la ciudades, que hubo una desmovilización de un grupo de paramilitares pero que muchas de sus estructuras económicas y políticas no fueron desmontadas por lo que siguen actuando con otros nombres. Por otra parte el gobierno niega el conflicto armado interno pero usa la amenaza terrorista y del narcotráfico para fortalecer al ejército y renovar los acuerdos militares con los Estados mientras las guerrillas están incrementando el reclutamiento forzado de nuevos miembros y sus acciones armadas.

Sectores sociales y de iglesias teníamos esperanza que la llegada de un nuevo gobierno a los Estados Unidos podría generar mayor exigencia de respeto a los derechos humanos al gobierno colombiano y una mayor apoyo para fortalecer el trabajo de búsqueda de paz en Colombia. La realidad nos está mostrando lo contario. La presencia y como lo han anunciado las acciones conjunta entre el ejército de Colombia y de los Estados Unidos contra las guerrillas involucran a este ultimo en la guerra en Colombia y ha creado una gran preocupación en la región dado que hay temor que Estados Unidos use las bases colombianas para vigilar y atacar a gobiernos que se proclaman de izquierda en sur América.

Los sectores sociales y las iglesias tanto en Colombia como en los Estados Unidos ante este panorama tenemos el reto de fortalecer nuestro trabajo por el respeto a los derechos humanos y por el derecho que tienen cada país a definir internamente sus políticas y las formas de resolver los conflictos en el marco del derecho internacional. En especial en Colombia donde el apoyo y la presencia militar de los Estados Unidos da una sensación de seguridad mientras ya muchos sectores entre los cuales están las iglesias empiezan a decir que ni se gana la guerra y lo que hemos perdido en los últimos años es el respeto a la vida, las ultimas reservar éticas que nos quedaban ante la corrupción y lo poco que tenemos de democracia.

Germán Zarate
Oficina de Diaconía
Iglesia Presbiteriana de Colombia

Milton Mejía
Observatorio Iglesia y Sociedad en Colombia
Universidad Reformada

jueves, 10 de septiembre de 2009

La Iglesia en Colombia - La realidad que nos interpela

Consciente de la necesidad de escrutar e interpretar permanentemente los signos de los tiempos, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) dedicó su LXXXVI Asamblea Plenaria realizada entre el 9 al 13 de febrero de 2009 al análisis de la realidad nacional en el campo político, económico, cultural y religioso.

Este análisis fue publicado en un libro[1] que lleva por nombre el titulo de este artículo. A lo largo de sus 240 páginas, este libro presenta una visión de la realidad teniendo presentes los cambios en Colombia y el mundo, así como la globalización y otros fenómenos, se busca en cada una de las áreas identificar hechos y situaciones que interpelan o desafían el trabajo de la Iglesia, para indicar posibles respuestas en términos de criterios y líneas de acción pastoral. El libro también incluye el Pronunciamiento final de esta Asamblea y un glosario que facilita el trabajo.

El libro parte del reconocimiento que una mirada como pastores de la realidad colombiana en la actualidad, con todas sus complejidades, retos y oportunidades, exige una visión de conjunto de la forma como se han entrelazados las distintas áreas del mundo político, legislativo, social, cultural y económico. Creemos que es importante que los cristianos tanto católicos como de otras iglesias de tradición cristiana y en general todos los ciudadanos podamos conocer como está viendo y que está pensando la Conferencia Episcopal de Colombia sobre la realidad del país. Por esta razón a continuamos compartimos algunas partes de este libro.

El análisis parte por reconocer que estamos viviendo en un mundo globalizado y en un momento de fuertes cambios al que llaman cambio de época. En este cambio la revolución tecnológica de la comunicación es un elemento central desde el cual se puede comprender la complejidad de la nueva economía, de la sociedad y cultura que está en formación en este momento. Esta revolución ha planteado una ruptura de los valores sociales existentes hasta hace poco, así como de las pautas de conducta aceptadas colectivamente. Esto se debe a que se han introducidos transformaciones que hacen énfasis en los instrumentos tecnológicos personalizados, en la interactividad y en la interconexión.

En este contexto de revolución tecnológica, las redes son el elemento fundamental que permite la existencia de organizaciones. Hoy es difícil pensar una organización de cualquier orden sin hacer referencia a redes (13). En esta cultura de redes se ha dado un salto enorme en cuanto a la comunicación y al transporte de de la información, de las personas, de los bienes y servicios. Desde el computador en casa se abre un universo enorme de comunidades virtuales a las cuales se puede acceder y pertenecer. La oferta religiosa y sobre todo espiritual no está ausente de ese conjunto de posibilidades.

El concepto de ser humano está cambiando en forma muy acelerada, así como su identidad. En la sociedad-red en la que vivimos la identidad es fundamental para las relaciones. Cuando decimos que queremos transparencia, justicia social, democracia, respeto por los derechos humanos, desarrollo humano y solidario para todos, es necesario preguntarse si los miembros de nuestra sociedad, si nuestros católicos, tienen en su identidad primaria incorporados estos valores y si esa identidad primaria es los suficientemente fuerte para interactuar con otros puntos de vista y otros referentes simbólicos (14).

Según la CEC uno de los aspectos que mas marcan a la sociedad colombiana en este cambio de época y en la formación de una nueva cultura es la ausencia de decisiones y convicciones éticas en un sector muy importante de la sociedad. Algunos prefieren proponer la muerte de la ética y deshacerse de la responsabilidad con un futuro que consideran utópico. Al lado de esto se abren pasos corrientes nihilistas que entran cada vez más con mayor claridad en la escena nacional. Esto es paradójico en un país que tiene una normatividad tan desarrollada y un reconocimiento tan amplio de los derechos humanos, además de una historia marcada por valores claves (15).

Cuando se define la sociedad colombiana actual, hay que reconocer que la atraviesa fundamentalmente una crisis ética que se refleja en la manera como se ha impuesto la mentira como forma de relacionarse, el imperio de una cultura de la ilegalidad, la injusticia aceptada socialmente, la corrupción en sus distintas formas y la indiferencia ante el dolor de las víctimas, además del olvido de las atrocidades del pasado. Hay una verdadera crisis de humanismo en el sentido práctico en la aceptación de los principios que dan fundamento a un pensamiento verdaderamente humanista (16).

Sobre el modelo de desarrollo el libro afirma que el país ha avanzado en la superación de asuntos como el analfabetismo, se ha disminuido la mortalidad infantil, hay mayores oportunidades de acceso a la educación y en los últimos años se dio un crecimiento significativo y positivo de la economía pero Colombia sigue siendo deshonrosamente uno de los países mas inequitativo del mundo y uno de los que tiene mayor concentración de riqueza en el continente latinoamericano. Hablar de iniquidad significa hablar del crecimiento que ha tenido el país, pero al mismo tiempo de la forma como se han quedado relegados enormes sectores de la sociedad (21).

El problema en Colombia no es la disponibilidad de alimentos, como lo es en otras áreas del mundo. El riesgo en el futuro es la subutilización de las tierras aptas para la agricultura: de aproximadamente 21.5 millones de hectáreas útiles, se están cultivando 4.2 millones. En cambio, en ganadería hay una sobreutilización de las tierras aptas. Existe además una serie de conflictos en torno a la tierra por problemas relacionados con el acceso a la propiedad, el despojo de tierras a poblaciones campesinas por parte de grupos armados al margen de la ley, el desplazamiento forzado, la baja productividad y tecnología entre otros. Mientras tanto hay un incentivo importante para la producción de agro combustibles.

En los signos de esperanza se resalta el peso que comienzan a jugar los laboratorios de paz y los programas de desarrollo y paz en los que las Diócesis han estado comprometidas. Estos son una alternativa que integra la cultura de la región, la diversidad de sus habitantes y las potencialidades que puede aportar cada uno (25).

En relación a la cultura la CEC dice que uno de los hechos significativos que caracteriza nuestra sociedad es la existencia de una “cultura de la ilegalidad” o mejor una contra-cultura de los ilegal. Esta expresión se manifiesta en el narcotráfico, y en su impacto en las regiones y en las distintas formas que adopta la corrupción en todos los niveles de la sociedad. El sector judicial no está exento de esta problemática. Según los informes de transparencia por Colombia, la percepción de corrupción en el país es del 74.2%; sin embargo, solo el 2.9% de los entrevistados considera que la corrupción es un problema prioritario para resolver.

Sobre la situación política en el libro se analiza el conflicto colombiano el cual es colocado como uno de los que caracterizaron el siglo XX y está marcado por luchas ideológicas, políticas, el control de los recursos naturales, negocios ilegales y nuevos conflictos. Este ha tenido nuevos escenarios por la aparición de bandas emergentes y nuevos grupos, y la intensificación de la confrontación en algunas regiones con las guerrillas pero al mismo tiempo los golpes militares a la guerrilla alteran el contexto de la confrontación armada en el país.

En cuanto a lo religioso se afirma que la iglesia católica ha jugado un papel fundamental en nuestro país en términos históricos, sociológicos, culturales y, especialmente religiosos, con acompañamiento permanente, sobre todo a los que sufren, a las poblaciones necesitadas y vulnerables, y las victimas, lo que le ha permitido contar con una alta credibilidad en la sociedad. En los últimos años el pluralismo religioso ha crecido. En 1987 el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC) registró la existencia de 36 religiones no católicas y de 16 movimientos religiosos no cristianos en el país. Hoy el ministerio 21 años después, el Ministerio del Interior registra 1.060 grupos religiosos inscritos. La Iglesia Evangélica con mayor número de miembros es la Pentecostal Unida de Colombia con más de 3.000 congregaciones y presencia en todos los departamentos del país.

La presencia de movimientos religiosos ha garantizado que varias iglesias cristianas tengan cargos públicos y conformen a su alrededor partidos políticos que en la actualidad tienen presencia en cargos públicos en el gobierno nacional y local, y en las corporaciones públicas. Se han conformados nuevas instituciones políticas-religiosas en las estructuras del poder a partir de este pluralismo religioso.

Creo que en general el libro nos ayuda con muchos elementos de nuestra realidad y con lectura teológica de los signos de los tiempos que nos hacen reflexionar pero creo que uno de los mayores desafíos surge especialmente cuando menciona la crisis ética o la renuncia a la utopía que vivimos los colombianos. Esto nos debe hacernos preguntar hasta donde las iglesias hemos contribuido con estas crisis ya que la iglesia católica y muchas iglesias protestantes y evangélicas hemos tenido en nuestras manos la educación de gran parte del pueblo colombiano. O para no quedarnos solo en buscar culpables debemos preguntarnos si tenemos la voluntad de revertir esta crisis y aportar en la recuperación del un ser humano ético que respete la vida e incluya el ser honesto, justo y solidario entre los principios que guían la vida personal, comunitaria y social en nuestro país.

Preparado para el OIS

[1] La Iglesia en Colombia. Vol. 2. La realidad que nos Interpela. Conferencia Episcopal de Colombia. Bogotá 2009.