domingo, 5 de abril de 2009

Sobre la Cruz y la Resurrección

La Cruz y la Resurrección nos Muestra la Realidad del Mal y la Justicia de Dios.

Los cristianos hemos hecho de la cruz un objeto de decoración. Tenemos cruces muy hermosas en los templos y tenemos cruces para uso personal de muchas formas, materiales y valores.

La teología tradicional dice que con la cruz Dios nos enseña a obedecer. Otras teologías dicen que la cruz es consecuencia del servicio a Dios, especialmente cuando los cristianos asumen un compromiso profético.

Durante estos días de semana santa cuando recordamos la muerte de Jesús en la cruz los cristianos no debemos olvidar lo que significó la cruz para Jesús y lo que Dios nos mostró con la resurrección de un crucificado. Al respecto deseo compartir lo siguiente:

La experiencia de Jesús en la cruz nos muestra la realidad y el poder del mal para producir sufrimiento social y político en nuestro mundo.

En primer lugar la biblia y especialmente el Antiguo testamento en las leyes en Deuteronomio dice que quien era colgado de un árbol estaba bajo la maldición de Dios (Dt. 21:22-23). La ley judía consideraba que una persona podía ser apedreada hasta morir y después de muerte podía ser colgada en un árbol para enseñar a todo el pueblo las consecuencias de la violación de la ley y para aumentar la deshonra ante Dios y ante la comunidad.

Los romanos crucificaban a los esclavos, a los rebeldes, a piratas, a sus enemigos políticos y a los criminales. La crucifixión era considerada como la forma más vergonzosa y desafortunada de morir. En la crucifixión, al estilo romano, los condenados sufrían una muerte lenta por sofocación. El cuerpo era mantenido en la cruz por varios días para que fuera devorado por los buitres y otras aves.

En la muerte de Jesús en la cruz participaron las autoridades judías y romanas. Las autoridades judías tenían grandes diferencias con las autoridades romanas ya que los consideraban una fuerza de ocupación y dominación pero entregaron a Jesús a los romanos para que ellos lo crucificaran. De esta forma vemos como los poderosos que gobernaban en el tiempo de Jesús trataban a las personas que ponían en peligro sus intereses.

Las autoridades Judías y las romanas usaron la ley y el nombre de Dios para asesinar a Jesús en la cruz. La cruz se convierte en un símbolo de miedo y terror para decirle a todo el pueblo que la realidad no podía cambiar. Y quienes intentaran hacer cambios sociales y políticos terminaban crucificados.

Jesús enfrenta a quienes crucifican y producen sufrimiento.

Jesús no fue el único crucificado en su tiempo. Los romanos hacían crucifixiones masivas. Algunas muy famosas se realizaron en el 73-71 AC como resultado de la rebelión que lidero Espartaco. Otra fue durante la destrucción de Jerusalén en el 70 DC. El historiador Josefo muestra a los romanos crucificando a la gente en las paredes de Jerusalén y cuenta también que los romanos crucificaban a los rebeldes en distintas posiciones.

Jesús conocía los planes de las autoridades judías para asesinarlo ya que en varias ocasiones los evangelios muestran como Jesús había escapado a sus intenciones. Sin embargo Jesús continúa su camino a Jerusalén. Jerusalén era la ciudad donde se concentraba el poder religioso y político de los judíos y los romanos. Algunos dicen que Jesús busco la cruz pero los evangelios dicen que él pidió que Dios no permitiera su muerte.

En Jerusalén vemos como las autoridades judías y romanas que tenían diferencias se ponen de acuerdo para producir la muerte de Jesús. Ante este acuerdo Jesús enfrenta a las dos autoridades los deja en evidencia de cómo actúan. Ellos tienen diferencias pero se ponen de acuerdo para impedir la nueva realidad que Dios quiere hacer posible en Jesús.

Si nosotros revisamos la historia a partir de la muerte de Jesús en la cruz nos damos cuenta que las autoridades actúan siempre de esta manera cuando solo están para conservar su poder. Ellos planean el mal al cual llaman bien. Ellos producen sufrimiento y le dicen a la gente que este es necesario para tener seguridad y salvación. La muerte de Jesús en la cruz parece decirnos que el mal y el sufrimiento que producen los poderosos es la realidad que domina nuestro mundo.

Dios resucita a Jesús y nos dice que es posible un mundo sin crucificados donde no haya sufrimiento.

Nunca debemos olvidar que el resucitado fue un crucificado. También debemos darnos cuenta que los poderosos no han cambiado su forma de mantener el poder. Ellos utilizan nuevas formas de crucificar para producir mal y sufrimiento. Ellos siguen justificando el mal que producen diciendo que hacen bien y que buscan nuestra seguridad.

Por esta razón Dios interviene en la historia para mostrar que el poder que produce el mal y el sufrimiento no es quien controla el mundo. La resurrección nos dice que Dios está con los crucificados de la historia quienes están confrontando el poder y su capacidad de hacer mal y producir sufrimiento. Con la muerte en la cruz y la resurrección de Jesús Dios hace posible una nueva realidad donde el mal puede ser superado. Los primeros cristianos entendieron esto y como Jesús continuaron resistiendo a los poderosos para impedir que ellos siguieran produciendo mal y sufrimiento.

Los cristianos tenemos en Jesús un ejemplo de la forma cómo podemos resistir el mal y cambiar la realidad de sufrimiento de millones de seres humanos. La resurrección anticipa y nos invita a participar del plan de Dios donde el mal y del sufrimiento serán erradicados de su creación. Mientras este plan de Dios se está realizando Jesús el crucificado que Dios resucitó es nuestro líder para decirles a las autoridades que gobiernan que su poder tiene límites. Que ellos tienen que detener el mal y el sufrimiento que producen con las guerras y con las medidas económicas que mantienen en la pobreza y en crisis humanitarias a millones de seres humanos.

En Jesús Dios está construyendo otra realidad. Esta nueva realidad la están construyendo los crucificados no desde la lógica del poder sino desde el amor, la justicia y el cuidado de la vida. En otras palabras la resurrección significa que por sobre el mal prevalece el amor, la justicia y el cuidado de la vida. Especialmente el cuidado de quienes tienen sus vidas amenazadas. Nuestra invitación es para que nos unamos a esta nueva realidad que Jesús ha iniciado.

Milton Mejía