viernes, 2 de enero de 2009

LA PRESENCIA DE DIOS EN NOSOTROS

A través de su Palabra Dios Vive entre Nosotros
Juan 1:1-19


La experiencia de estar o vivir lejos es una limitación para expresar los afectos y el amor a la familia y a las amistades. Hacemos algunas cosas para mostrar que estando lejos seguimos amando. Entre las cosas que hacemos están las llamadas, escribimos cartas y hoy el internet hace el milagro que podemos dialogar y vernos al instante. Pero creo, que esto es insuficiente ya que para mostrar el amor y el afecto no son suficientes solo palabras. Para dar muestras de nuestro afecto se necesita estar cerca, el ayudar cuando hay necesidades, el dar un abrazo y muchas cosas más que son posibles solo si estamos juntos o convivimos con las personas que amamos.

El texto bíblico de hoy tiene que ver con esta experiencia de como Dios está con nosotros y manifiesta su amor. La pregunta es ¿Como ha hecho Dios en la historia para estar cerca y entre los seres humanos a quienes ama?

Tradicionalmente se ha enseñado y muchas personas creen que Dios está lejos y vive en su reino. Algunos ubican el reino de Dios en los cielos e incluso el padre nuestro nos enseña que debemos pedir en nuestras oraciones que venga el reino de Dios pero como vemos que este reino no viene entonces pedimos que Dios nos lleve a este reino para vivir por fin felices. De nuevo la pregunta ¿Como nos puede amor un Dios que vive lejos de nosotros?

La palabra de Dios hace su morada entre nosotros

El texto bíblico de hoy nos afirma que el amor de Dios no es amor desde lejos. El texto bíblico nos dice que el Dios que creó al mundo por su palabra “vino a los suyos” (11), y su palabra “se hizo carne y habito entre nosotros” (14). Me gusta mucho la forma como la biblia de Jerusalén traduce estas frases: “vino a su casa” y “La palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros”.

La mayoría de las religiones separan a sus dioses de los seres humanos. Los dioses siempre viven en una realidad diferente y son superiores a lo que crearon. Este es el caso de la religiosidad griego que ha tenido mucha influencia en el cristianismo. En el texto del evangelio de Juan el objetivo es demostrar que la palabra creadora del mundo que existía desde el principio se encarna en la historia humana para revelar que Dios está presente entre los seres humanos.

El capítulo primero de evangelio de Juan nos enseña que la mayor experiencia de la presencia de Dios entre nosotros es Jesús y la forma como él vivió. Jesús es Dios con nosotros quien nos enseña como Dios se hace humano, como hace su morada entre nosotros, vive en relación con todos, ama, sufre y da la vida para hacer posible una nueva creación.

La palabra de Dios permite una nueva creación

Esta nueva creación es la de los hijos e hijas de Dios. Esta nueva creación es engendrada por Dios mismo y nosotros la podemos contemplar en Jesús quien está lleno de gracia, verdad y nos enseña cómo viven un hijo y una hija de Dios.

Muchas personas piensan que Jesús nació, vivió, fue crucificado y resucito hace muchos años y solo tenemos que recordarlo, celebrar la navidad, la semana santa y tener algunos ritos que nos recuerdan que él es hijo de Dios, fue una persona muy buena y vendrá de nuevo algún día. Si bien esto es bueno seguirlo haciendo también necesitamos recordar que en Jesús, Dios estaba creando una nueva humanidad donde su palabra llega a morar entre nosotros para quedarse a vivir para siempre entre los seres humanos.

La palabra creadora, Jesús entre nosotros hacen posible una nueva creación que nace del espíritu para mantener por siempre la presencia de Dios habitando en la misma casa y morando con la humanidad. Dios no está lejos en otro mundo. Dios está con nosotros y en nosotros, Dios está en su casa que él creó y que es nuestra casa donde todos podamos vivir como su pueblo.
Quienes rechazaron y crucificaron a Jesús pensaron que con esta acción lo estaban sacando del mundo o sea de su casa pero Dios no permitió esto. Dios resucito a Jesús para que siguiera viviendo y nos diera su espíritu quien está en nosotros y entre nosotros.

La palabra creadora de Dios vive en nosotros

Los cristianos que tenemos el espíritu de Dios dado por Jesús hoy tenemos que ser testimonio de la presencia de Dios en nuestro mundo. Nosotros debemos amarnos unos a otros y amar a quienes más sufren como Jesús los hizo. La presencia amorosa de Dios no es lejana. Nuestro Dios nos ama y nos ha dado su espíritu el cual nos hace sentir su amor y nos permite amar a otras personas.

El ejemplo de la forma como debemos manifestar la presencia de Dios nos lo dio Jesús. De los evangelios Juan es el que más énfasis hace en como Jesús ama a sus amigos, que hasta fue capaz de dar la vida por ellos. La presencia de Dios entre nosotros se hace realidad cuando dejamos que la palabra creadora de Dios siga actuando y creando relaciones de amor y solidaridad en la iglesia y hacia el mundo, especialmente para quienes sufren pobreza y violencia.

Dios sigue viviendo en su casa y tiene su morada en cada uno de ustedes cuando nos manifestamos amor con palabras de consuelo y con acciones solidarias para apoyarnos unos a otros en nuestros problemas, necesidades y cuando como iglesia nos unimos para dar esperanza y ayudar a las personas y las comunidades más débiles en nuestra sociedad.

Milton Mejía